Nuevas discrepancias en el seno del Gobierno de coalición donde la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo Yolanda Díaz ha acusado de desleal a Pedro Sánchez por no haber llevado al Parlamento la aprobación de la ayuda militar de España a Ucrania por valor de más de 1.100 millones de euros.

A Pedro Sánchez parece no haberle importado que la vicepresidenta del Gobierno le haya acusado de desleal.

No es la primera vez que el socio minoritario del Gobierno, 33 escaños y cuarta fuerza política en el Parlamento, hace públicas las discrepancias con el Gobierno del que forma parte, pero lejos de debatir estos asuntos en el Consejo de Ministros que es donde debe hablarse de estos temas o de romper el Gobierno de coalición, que sería lo lógico ante tantos desencuentros, prefiere airearlos públicamente.

No sé si las razones tienen que ver con que estamos cerca de las elecciones europeas y a Sumar y a su vicepresidenta Díaz que no le van muy bien las encuestas, le conviene marcar diferencias, pero, en cualquier caso, si hablamos de deslealtades, precisamente Yolanda Díaz es la primera persona que no está en condiciones de dar ninguna lección, si no que se lo pregunten a Pablo Iglesias.

Yolanda Díaz se arroga funciones que no le corresponden porque la política exterior es competencia exclusiva del presidente del Gobierno y del ministro de Asuntos Exteriores.

La ayuda militar a Ucrania, la más elevada desde que comenzó la invasión rusa, se produce en un momento donde las fuerzas de Kiev están sufriendo ciertos reveses importantes en el campo de batalla por parte de las fuerzas militares rusas que avanzan en el frente de Járkov y en el Donbás.

Zelenski que se ha reunido estos días en Madrid con Pedro Sánchez lleva meses reclamando una mayor ayuda militar por parte de la comunidad internacional y donde EEUU ha aprobado un nuevo paquete de ayudas por valor de 275 millones de euros.

Europa no puede permitir que Rusia gane la guerra porque daría fuerzas a Putin a anexionarse otros territorios, como quiere hacer con Ucrania, y ello pondría en serio riesgo la seguridad de Europa.