El presidente francés, Emmanuel Macron ha decidido convocar elecciones legislativas, tras el aplastante triunfo de Marine Le Pen y su partido Reagrupamiento Nacional, heredero del antiguo Frente Nacional, una apuesta, sin duda, arriesgada después del avance de la ultraderecha en Francia que sigue ganando votos y creciendo, sobre todo, entre los jóvenes franceses. El candidato ultraderechista Jordan Bardella obtuvo el 31,5% de los votos frente al partido de Macron que solo consiguió el 14,6%. Los socialistas quedaron por debajo con el 13,8%.

Inseguridad e inmigración son los dos grandes temas de Estado que no han sabido resolver los grandes partidos tradicionales y donde la extrema derecha ha encontrado un gran caladero de votos. El partido de Marine Le Pen ha conseguido que 2,5 millones más de franceses respecto a las últimas elecciones europeas hayan votado a su candidato.

Macron ya ha anunciado un gran pacto con todas las fuerzas políticas de la Asamblea Nacional desde los socialistas hasta los ecologistas para frenar el auge de la extrema derecha. La extrema izquierda euroescéptica y populista de Jean -Luc Mélenchon ha anunciado un Frente Popular de todos los partidos de izquierda para contener el avance de la extrema derecha que se postula como alternativa para entrar en el Elíseo en las próximas presidenciales, tras vencer en las elecciones al Parlamento europeo.

Con la decisión de convocar elecciones legislativas y asumiendo el riesgo que ello entraña, el presidente francés busca conseguir una mayoría en la Asamblea Nacional que sirva de muro de contención frente a la extrema derecha y la extrema izquierda y retomar el control de la situación, después de que los Republicanos llevaran a su partido al borde de la escisión, tras anunciar su presidente Eric Ciotti su intención de pactar con Marine Le Pen. Hoy conocíamos la noticia de que los conservadores han destituido a Ciotti al frente del partido conservador.

Confiemos que la jugada le salga bien al presidente francés Emmanuel Macron porque Francia es un país fundamental en la política europea en términos de estabilidad, como lo son Alemania e Italia que también han girado a la derecha.