Que un jugador de fútbol de la calidad y la repercusión mediática de Mbappé, alerte del riego de los extremismos en un momento en que Francia ha ganado la ultraderecha de Marine Le Pen y con el anuncio de Emmanuel Macron de adelantar las elecciones legislativas debe interpretarse como una decisión valiente y comprometida frente a otras estrellas del fútbol internacional que prefieren ponerse de perfil o sencillamente no opinar porque consideran que no les compete y lo suyo es dar patadas a un balón.

Existen precedentes de otros jugadores de fútbol que se mojaron en política, como fue el caso de Lucarelli y sus simpatías por el partido comunista italiano, Pepe Reina, Neymar o Paul Breitner.

Las declaraciones del jugador francés son importantes por la incidencia que pueda tener en un electorado joven que ha votado a Agrupación Nacional, el partido de Marine Le Pen que ha conseguido un 31,36% de los votos, duplicando al resto de fuerzas políticas, como los socialistas o el partido de Macron que ha conseguido el 14,6% de los sufragios en las elecciones al Parlamento europeo.

Mpappé no se pronuncia por ningún partido en concreto ni pide el voto para ninguna sigla política sino que alerta del peligro que supone el auge de los extremismos en Europa, donde en Alemania la extrema derecha de Alternativa para Alemania ha sido la segunda fuerza política más votada, y lo mismo ha ocurrido en Austria donde ha ganado el partido Liberal, un partido xenófobo y ultranacionalista con un resultado sin precedentes en la historia del país mientras que en Italia ha vuelto a ganar el partido de Giorgia Meloni que tendrá en el parlamento europeo 24 escaños, 14 más que en las elecciones anteriores.

Bienvenidas, pues, las palabras de Mpappé y ojalá otros deportistas siguieran su ejemplo.