Fallaron todos los sondeos que situaban al partido de Marine Le Pen, Reagrupamiento Nacional, cerca de la mayoría absoluta y como primera fuerza política en la segunda vuelta de las elecciones legislativas celebradas este pasado domingo en Francia.

La izquierda y la derecha han establecido un cordón sanitario para evitar la llegada al poder de la ultraderecha en una nueva demostración de pragmatismo político que ha vuelto a funcionar y deja a la extrema derecha fuera de cualquier opción de gobierno, aunque con la vista puesta en las elecciones presidenciales de 2027 que enfrentará a Emmanuel Macron con Marine Le Pen en un nuevo duelo electoral.

En España es impensable que el PSOE y el principal partido de la oposición sean capaces de llegar a establecer cualquier tipo de cordón sanitario para dejar fuera de las instituciones a los populismos de extrema derecha y extrema izquierda.

El bloque de la izquierda, integrado bajo una amalgama de partidos de lo más variopinto, desde socialistas, comunistas, ecologistas e insumisos, bajo las siglas de Nuevo Frente Nacional ha conseguido darle la vuelta a las encuestas en pocos días y ganar las elecciones, gracias a la enorme movilización ciudadana y a la alta participación.

La campaña del miedo desplegada por todos los candidatos a que gobierne la ultraderecha  ha funcionado, como ocurrió en España para evitar un gobierno de coalición PP-Vox, con Abascal de vicepresidente del Gobierno.

Conseguido el primer objetivo que era frenar a la ultraderecha, ahora queda por delante la formación de un nuevo Gobierno con los macronistas como segunda fuerza política y con una Asamblea Nacional muy fragmentada. El Nuevo Frente Popular ha servido como muro para contener a la extrema derecha, pero ya asoman las primeras grietas. De momento, los socialistas ya han descartado a Jean- Luc Mélenchon como primer ministro para evitar que ponga en marcha las recetas económicas y sociales más radicales de su programa electoral. Una buena noticia para que Francia no se radicalice con discursos antisemitas, como le hemos escuchado pronunciar al líder de la izquierda radical.