Las relaciones entre el PP y Vox no pasan por su mejor momento, no solo políticas sino también personales entre ambos dirigentes. El líder de Vox, Santiago Abascal ha amenazado al PP con romper los pactos de gobierno que mantiene con los populares en ayuntamientos y CCAA, si, finalmente, el PP admite acoger a los menores inmigrantes procedentes de Canarias.

A priori suena más a farol que a otra cosa porque quien más tiene que perder, si se rompen los pactos de coalición entre PP y Vox es el partido de Abascal que perdería no solo influencia política y los coches oficiales, también la posibilidad de pactar con cualquier otro partido que no sea el PP, mientras que a los populares se les abre un frente nuevo para pactar con los partidos nacionalistas vasco y catalán, PNV y Junts, otrora socios de gobierno con el PP.

Por otro lado, veríamos cuál es la posición del PSOE que viene reclamando al PP que rompa con Vox y su disposición a pactar con el PP en aquellos ayuntamientos y CCAA donde el PP requiera del apoyo de los socialistas para no perder los gobiernos que ahora mantiene gracias al acuerdo con Vox, como son Castilla y León, Baleares, Extremadura o Comunidad Valenciana.

Si España con una población de casi 48 millones de habitantes no es capaz de acoger a los 6.000 niños que hay ahora mismo en las islas, que repartidos por CCAA salen a una media de 350 críos es que tenemos un problema grave como país y como sociedad.

Primero por una razón de solidaridad con Canarias que está absolutamente desbordada por la llegada de inmigrantes en pateras a la isla, y, en segundo lugar, por un principio de humanidad, España debe ser un país de acogida.

La llegada de estos menores a la península debe hacerse de manera coordinada con el gobierno de la nación, a través de ministerio del Interior y de Exteriores y si fuera necesario habilitando nuevos espacios porque hay centros de acogida de menores que están absolutamente desbordados y no hay capacidad física de albergar a más personas, como ocurre ahora mismo en la Comunidad Valenciana.

El problema de la inmigración irregular que este verano va a seguir creciendo, cerca de 70.000 personas procedentes de Marruecos, Mali y Mauritania podrían llegar a las costas españolas este verano, requiere de una solución conjunta por parte de los países de la UE para atajar el problema de los flujos migratorios, que no son nuevos, en los países de origen, ayudando a estos países a salir de la hambruna, la miseria y las guerras.