He sido muy crítico con el presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón por su gestión durante la dana, razón por la cual debería dimitir junto a varias de sus consejeras. Sin embargo, atribuir las muertes de una catástrofe natural a una sola persona, como pudo escucharse en la manifestación del pasado domingo en Valencia, llamando “asesino” a Mazón, instrumentalizada por la izquierda, y como he escuchado a algunos periodistas en las tertulias donde participan, como Monrosi o Antonio Maestre, me parece sencillamente ignominioso. ¿Es responsable Emiliano García-Page por las seis muertes que ha ocasionado la dana en Letur?
Pero Mazón no es el único responsable de esta tragedia. Existen responsabilidades compartidas. La descoordinación entre ambas administraciones ha sido absoluta y ha generado un auténtico caos.
La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, jefa de las confederaciones hidrográficas, encargadas de la gestión de las presas y los ríos vinculados con la tragedia y de la Aemet que es el organismo encargado de alertar sobre este tipo de episodios naturales, ha estado más pendiente de su nombramiento en Europa, como vicepresidenta europea encargada de supervisar todo lo relacionado con el clima y el medio ambiente que de su responsabilidad al frente del Ministerio de Transición Ecológica. Hasta el día de hoy ni siquiera ha tenido la decencia de visitar las zonas afectadas.
Tampoco se le ha visto a la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo Yolanda Díaz que le faltó tiempo para ir a las playas de Galicia a recoger “pellets”, junto a su amigo del alma Iñigo Errejón, claro que entonces estábamos en plena campaña electoral y había que hacerse la foto aunque fuera a costa de un montaje y una mentira, como fue la llegada de pellets a la costa de Galicia que no tuvo el menor impacto medioambiental en sus playas, como sí ocurrió con el Prestige. Normal en un partido como Sumar, donde su portavoz Aina Vidal dijo que los diputados no estaban para ir a Valencia a achicar agua. Algunos seguimos preguntándonos que hacen sus señorías en el Parlamento.
Tampoco se salva la ministra de Defensa, Margarita Robles que durante los primeros días de la tragedia, afirmó que el Ejército no estaba para socorrer a los damnificados. “No podemos pretender que en un país el Ejército lo haga todo”. Unas afirmaciones absolutamente deplorables de quien es la responsable de las Fuerzas Armadas. Si ese no era el momento para que interviniera el Ejército con todos sus efectivos militares, ayudando a la población, no sé cuando lo será.
Pero, sin duda, quien más responsabilidad tiene es el presidente del Gobierno Pedro Sánchez que no tomó desde el primer momento las riendas de la situación, declarando el estado de emergencia nacional porque había varias comunidades afectadas como: la Comunidad Valenciana, Castilla La Mancha, Cataluña y Andalucía.
Sánchez era conocedor de la situación que se estaba viviendo en los municipios afectados desde el primer momento. Pero, en lugar de mandar recursos y medios de forma inmediata con el despliegue del Ejercito se limitó a decir que si el Gobierno de la Generalitat necesitaba más medios, que los pidiera. No es, desde luego, la actuación que se espera de un presidente del Gobierno que el día que visitó Paiporta en lugar de permanecer con la gente, como hizo el rey y la reina, salió huyendo de manera cobarde.
Cuando todo esto se serene un poco será el momento de exigir responsabilidades políticas. De momento, ahora mismo lo urgente es encontrar a los desparecidos y prestar toda la ayuda a los damnificados por esta terrible tragedia.