El ex presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps quiere volver a la política activa para liderar el PPCV, aprovechando la situación de debilidad de Carlos Mazón que, probablemente, no será cabeza de cartel en las próximas elecciones autonómicas, tocado como está por su gestión de la dana.

Mazón ha condicionado su continuidad al frente del gobierno valenciano al proceso de reconstrucción de las zonas afectadas. Seis meses después de la tragedia, el balance no puede ser más desalentador, como lo fue su gestión en las horas más críticas de la tragedia que dejó un balance de 228 víctimas y millones de daños materiales en infraestructuras y negocios.

Camps ha salido absuelto de todas las causas judiciales que había contra él, tras más de 15 años de procesos judiciales. En este sentido es una persona inocente, cosa distinta es que su vuelta a la política sea buena para el PP en estas circunstancias y, sobre todo, porque es difícil desligarlo  del PP de la Copa América y de la F1, con varios de sus ex consellers condenados por corrupción y en la cárcel como: Rafael Blasco o Milagrosa Martínez.

La reunión que organizó Camps con la militancia y que congregó a viejas glorias del PP como Carlos Fabra y Alfonso Rus, no gustó nada en el Consell de Mazón.

Francisco Camps se ha convertido en un verdadero problema para la actual dirección del PP que quiere pasar página de un legado que hizo mucho daño a la Comunidad Valenciana y que permitió que partidos que eran residuales, sin apenas representación en les Corts como era el BNV, germen de lo que es hoy Compromís, accedieran a las instituciones.

Si el PP quiere revalidar una nueva mayoría absoluta, no creo que Camps sea el recambio que necesita el PP. Ni tampoco creo que esté en la cabeza de Núñez Feijóo la rehabilitación política de Francisco Camps.