Ninguna sorpresa a la sentencia del TC de declarar constitucional la Ley de Amnistía. El TC ha avalado por seis votos de la mayoría progresista frente a cuatro del bloque conservador, la ley de Amnistía. Se consuma así la mayor traición a la igualdad de todos los españoles ante la ley. Gana el independentismo, pierde la democracia y el estado de Derecho.

Pedro Sánchez que calificaba la sentencia sobre la amnistía de “magnífica noticia para España y para la convivencia” decía precisamente todo lo contrario cuando estaba en la oposición y no necesitaba los votos de los independentistas.

A pesar de la ley de amnistía, el conflicto político persiste en Cataluña mientras no se celebre el referéndum de independencia que es el objetivo final. Junts y ERC siguen defendiendo los mismos postulados que defendían el 1-O. El “procés” no ha muerto.

A lo largo de estos siete años, las cesiones del Gobierno de Pedro Sánchez al independentismo han sido continúas. Primero fueron los indultos, luego la malversación, después la amnistía y el próximo paso, si Pedro Sánchez quiere seguir contando con los votos de Junts y ERC será el referéndum de independencia, que puede dejar de ser ilegal e inconstitucional en el momento en que Sánchez necesite los votos de los independentistas catalanes y, para ello, contará nuevamente con el beneplácito del TC que dirá que todo se hace por la convivencia en Cataluña.

Hacer de la necesidad virtud, dijo Pedro Sánchez. La necesidad de continuar en La Moncloa, aunque sea pactando con los bilduetarras y con un fugado de la justicia, como Carles Puigdemont, cuyo regreso a España no tardará en producirse, como ha pedido Salvador Illa para que se aplique la amnistía a todos los afectados, entre ellos, el ex presidente catalán Carles Puigdemont que sigue refugiado en Waterloo por su condición de eurodiputado.

Basta con echar un vistazo a la hemeroteca para escuchar lo que pensaba el Gobierno y el propio Sánchez de la amnistía. Nunca estuvo en el programa electoral del PSOE.

Sánchez se presentó a las elecciones, prometiendo todo lo contrario de lo que ha hecho después.

El independentismo ha sacado provecho de la debilidad del Gobierno. Mientras hay comunidades como la valenciana absolutamente infrafinanciadas, se pacta con otras autonomías, como la vasca o la catalana la cesión de impuestos, como el cupo vasco o catalán o la condonación de la deuda.

La ley de amnistía a diferencia del indulto deja sin consecuencias penales y les concede el perdón a quienes cometieron un golpe de Estado, un claro ataque al orden constitucional que vulnera todas las reglas del estado de Derecho. La unidad y la soberanía de España están reconocidas en el artículo 2 de la Constitución española.

La ley de amnistía del 77 tuvo su sentido porque supuso un cambio de régimen de la dictadura a la democracia y fue crucial para la transición a la democracia, pero en la España del siglo XXI no se entiende una ley de amnistía, que perdone delitos tan graves como atentar contra la unidad de España.