Galicia, Extremadura, Andalucía, Castilla y León... España arde. Miles de hectáreas arrasadas, pueblos devastados por los incendios y familias enteras que han tenido que ser desalojadas de sus viviendas son la cruda realidad que se repite año tras año. Y sin embargo, poco parece hacerse para evitarlo.
Los recortes en presupuestos de prevención y en efectivos -brigadas, bomberos forestales- coinciden con un aumento de los riesgos de incendio que se multiplican cada año por los efectos del cambio climático.
Sin duda, el calentamiento global es un factor determinante, pero no el único. El abandono de tierras agrícolas convierte el monte en un auténtico polvorín: la maleza acumulada actúa como combustible y provoca incendios más virulentos y difíciles de controlar. Solo en la Comunidad Valenciana se han abandonado 176.000 hectáreas de tierras de cultivo.
Mientras antes los vecinos limpiaban los montes sin coste alguno pare las arcas públicas, hoy muchas actividades están prohibidas. No se puede pasturar con el ganado en los montes ni retirar plantas o arbustos protegidos, eliminando barreras naturales que antaño reducían el riesgo de fuego.
Una excesiva regulación medioambiental se ha convertido en obstáculo que aumenta la vulnerabilidad de nuestros montes y por tanto, de nuestro patrimonio.
Si no se actúa con decisión —combinando prevención, gestión sostenible del monte y recursos suficientes para los equipos de extinción— cada verano España seguirá ardiendo. Y con él, nuestras tierras, pueblos y vidas.
El Gobierno dice que no puede ampliar efectivos anti incendios porque no tiene posibilidad de aprobar los PGE al no contar con una mayoría parlamentaria en el Congreso de los Diputados. Una situación insostenible que llevaría a cualquier presidente responsable a disolver las Cortes y convocar elecciones anticipadas, pero se da la circunstancia de que estamos ante un presidente del Gobierno que continúa de vacaciones mientras la mitad del país está en llamas y lo único que le importa es continuar en La Moncloa a cualquier precio.