Pese al triunfalismo inicial de Donald Trump de conseguir un alto el fuego entre Rusia y Ucrania que ponga fin a la guerra entre ambos países, la reunión celebrada estos días en Alaska entre ambos mandatarios no invita precisamente al optimismo, a pesar de la puesta en escena para recibir al mandatario ruso con alfombra roja y viaje en el coche oficial del presidente estadounidense.

Pese a las buenas relaciones entre ambos mandatarios y que resaltó el propio Putin al afirmar que con Trump de presidente no se habría producido la guerra, Trump amenazó con imponer fuertes sanciones a Rusia, que no quiso concretar, si finalmente no se llega a un acuerdo de alto el fuego.

Vladimir Putin se encuentra ahora en una posición de mayor fuerza de la que tenía antes de la victoria de Donald Trump que ha suspendido la ayuda militar y económica a Ucrania.

Pronto se cumplirán tres años y seis meses desde la invasión de Rusia a Ucrania. Las posiciones para poner fin a la guerra siguen muy alejadas porque Rusia se niega a ceder el territorio conquistado durante la guerra que es aproximadamente un 20%.

Tras su encontronazo en la Casa Blanca, Zelenski se reunirá este próximo lunes en Washington con Donald Trump. A la reunión asistirá la presidenta del Parlamento europeo y los primeros ministros de Francia, Alemania, Reino Unido e Italia. España, sin embargo, no ha sido invitada.

Para Bruselas y las principales capitales europeas, el encuentro será decisivo no solo para el futuro de Ucrania, sino también para la seguridad y el futuro de Europa.