El ex presidente de la Generalitat, Francisco Camps prosigue con su particular campaña, al margen del partido, para hacerse con la presidencia del PPCV. El próximo 5 de septiembre tiene previsto celebrar un acto en Alicante, feudo de Carlos Mazón, en el que reforzará su intención de volver a la primera línea política.

Desde que fue absuelto de todos los juicios en los que se vio envuelto y que llevó a la cárcel a varios consellers de su Gobierno, Camps ha manifestado en varias ocasiones su voluntad de que su imagen pública quede resarcida tras años de procesos judiciales y desgaste mediático. Sin embargo, sus movimientos generan incomodidad en la cúpula del PP, que teme que su regreso reabra viejas heridas internas y complique la estrategia de renovación que el partido trata de proyectar en la Comunidad Valenciana.

La presencia de Camps en la escena política se ha convertido así en un verdadero dolor de cabeza para Génova, que observa con recelo cómo un dirigente al que consideraban políticamente amortizado gana protagonismo y despierta apoyos en ciertos sectores de la militancia valenciana, sobre todo en la vieja guardia conservadora.

Camps pretende aprovechar la debilidad política de Carlos Mazón que, probablemente no será cabeza de cartel en las próximas elecciones autonómicas, aunque el presidente de la Generalitat ha condicionado su futuro político a la reconstrucción de las zonas afectadas por la dana, pero lo cierto es que su liderazgo atraviesa horas bajas. Mientras tanto, en Génova, el asunto sigue siendo un tema tabú: para Alberto Núñez Feijóo, hablar de la continuidad de Mazón es abrir un melón incómodo que amenaza con desestabilizar aún más al PP valenciano. Y en ese silencio, Camps encuentra el terreno abonado para presentarse como alternativa.

Cuando se cumplen diez meses de la mayor tragedia vivida en la Comunidad Valenciana, con 224 muertos y pérdidas millonarias en infraestructuras, el presidente autonómico sigue sin poder pisar la calle con normalidad. Sus apariciones públicas se producen en un clima de gran tensión, y los actos en los que participa no están exentos de protestas y rechazo social.

En este escenario a priori favorable para las aspiraciones políticas de Francisco Camps, el expresidente busca reactivar su imagen pública y proyectarse como una alternativa real dentro del PPCV. Su estrategia se alimenta del desgaste de Mazón, pero también de un partido dividido entre quienes temen el regreso del expresidente y quienes creen que es el único capaz de reconstruir el vínculo entre el PP y una parte de la sociedad valenciana desencantada.