Pedro Sánchez ha enviado a Salvador Illa a Bruselas para reunirse con Carles Puigdemont con el objetivo de asegurarse los siete votos de Junts que necesita para mantenerse en el poder. Exactamente, la misma razón por la que se aprobó la Ley de Amnistía, pese a que todos defendían su inconstitucionalidad, el primero, el propio Salvador Illa, que ahora no tiene ningún reparo en defenderla a capa y espada en aras de la convivencia en Cataluña. Una normalidad que no ha llegado a muchos catalanes que no se sienten independentistas y que defienden una Cataluña dentro de España. No hay libertad en un país que te obliga a rotular en catalán y si no lo haces, te vandalizan el local, como ha ocurrido recientemente en una heladería regentada por un argentino en el barrio de Gracia de Barcelona o cuando no puedes escolarizar a tus hijos en castellano.

No existe en la Europa democrática un precedente comparable: un prófugo  de la justicia convertido en interlocutor político de un presidente del Gobierno. Y no tardaremos mucho tiempo en verlo en España de la mano de Pedro Sánchez, el mismo que se comprometió a traerlo a España para que rindiera cuentas ante la justicia por el golpe de Estado que se cometió en Cataluña el 1-O de 2017 y por el que fueron procesados y condenados otros líderes políticos catalanes, como el presidente de ERC, Oriol Junqueras, condenado y después indultado por el Gobierno.

La reunión es una infamia desde el punto de vista democrático porque atenta contra un principio básico, como es la igualdad de todos los españoles ante la Ley. A  Carles Puigdemont y al resto de políticos catalanes condenados por el “procés” se les ha fabricado un Código Penal a medida a cambio de mantener a Sánchez  en La Moncloa. No obedece, como dicen desde el Gobierno a una razón de interés nacional. Las leyes están para cumplirse.

 Una concesión que erosiona la confianza en las instituciones y deja en evidencia que, para este Gobierno, la justicia y la dignidad nacional son monedas de cambio al servicio de su supervivencia política.