Todas las encuestas de intención de voto señalan un estancamiento del PP y una subida de Vox, que podría alcanzar los 70 diputados. Un 20% de los españoles, en su mayoría jóvenes, votaría al partido de Abascal si hoy se celebrasen elecciones. Como todas las encuestas ofrecen una foto fija del momento, pero revelan claramente que España sigue la misma tendencia que países como Italia, Alemania o Francia, con un auge preocupante de la extrema derecha, con más posibilidades que nunca de entrar en las instituciones.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, actúa a la desesperada para no seguir perdiendo apoyo popular, mientras Vox es el partido que más crece.
Su propuesta sobre inmigración es prácticamente un calco de la de Vox, que aboga por la expulsión de los inmigrantes en situación irregular.
O Feijóo se distancia de Vox con políticas claramente de centroderecha o, finalmente, será fagocitado por el partido de Abascal, que prácticamente sin hacer nada sigue capitalizando el desgaste del PP.
El tablero político, con una correlación muy ajustada entre los bloques de la derecha y de la izquierda, obliga al PP a buscar apoyos parlamentarios al margen de Vox, especialmente con el PNV y con Junts. En ese contexto, las declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, acusando al lehendakari vasco, Imanol Pradales de lanzar amenazas cuando únicamente se limitó en su mitin a hacer una defensa del euskera, dificultan un entendimiento casi imprescindible si Feijóo aspira a ser investido presidente del Gobierno.
Génova no va a desautorizar a Ayuso para evitar un enfrentamiento personal con la presidenta de la Comunidad de Madrid, pero su tono en determinadas cuestiones incomoda a muchos líderes territoriales del partido.
En concreto, sobre Gaza, algunos presidentes de comunidades autónomas gobernadas por el PP, como es el caso de Alfonso Rueda en Galicia o María Guardiola en Extremadura, no han dudado en calificar desde el primer momento como genocidio la matanza de civiles en la Franja de Gaza por parte de Israel. Mientras tanto, Díaz Ayuso se mofaba en la Asamblea de Madrid de la flotilla de ayuda humanitaria abordada por el ejército israelí, cuyos integrantes fueron detenidos, entre ellos 40 españoles.