Mientras la izquierda pide un adelanto electoral en la Comunidad Valenciana, siguen las negociaciones, en el más estricto secreto, entre PP y Vox para elegir al sucesor de Carlos Mazón al frente de la Generalitat Valenciana. La a oposición considera una infamia que el candidato se decida en Madrid.
Vox ya ha dicho que no se trata de personas, sino de ideas; es decir, de aplicar su programa, como ya hacia Mazón respecto a la lengua o la inmigración. Pero, tras la dimisión de Carlos Mazón, el partido de Abascal está ahora en una posición más fuerte para imponer sus propuestas.
A diferencia de Andalucía, donde Juanma Moreno es muy probable que renueve su mayoría absoluta y no necesite gobernar con Vox, y de un escenario parecido en Extremadura, donde María Guardiola ha adelantado las elecciones al no poder aprobar los presupuestos después de que Vox no le diera su apoyo para aprobar las cuentas públicas, en la Comunidad valenciana la situación se complica para Alberto Núñez Feijóo, que sí o sí tendrá que pactar con Vox. Salvo que surgirá una tercera vía- actualmente inviable- basada en un acuerdo entre PP-PSOE, que dejara fuera tanto a Vox como a Compromís. Una alternativa que quien suscribe estas líneas siempre ha defendido. También en el ámbito nacional, para dejar fuera de las instituciones a los extremos, ya se llamen Vox, ERC, Podemos o EH Bildu.
El líder del PP siempre ha mantenido un discurso ambivalente respecto a Vox. Nunca ha sido claro. Unos días los tacha de populistas y el día siguiente se siente a negociar con ellos.
Feijóo ahora mismo no puede prescindir de Vox aunque quisiera, so pena de ir a un adelanto electoral que perjudicaría a los populares y pondría a Vox en una mejor posición con más diputados en les Corts, y, por tanto, con mayor poder de negociación a la hora de imponer sus políticas.
Al PP no le interesa, en estos momentos, un adelanto electoral porque la gestión de la dana les podría pasar factura en términos electorales y favorecer el crecimiento de Vox. Todas las encuestas apuntan a este escenario, en el que PP y Vox podrían gobernar en Valencia. La izquierda no suma para reeditar el pacto del Botànic. La llegada de la ministra, Diana Morant como revulsivo de los socialistas valencianos no ha conseguido detener la crisis interna abierta en el PSPV y con un liderazgo más que cuestionado.
El candidato de consenso que surja de esta negociación, mantenida en el más absoluto de los secretos, tendrá por delante la difícil tarea de la reconstrucción de las zonas afectadas por la dana, y de mejorar la relación institucional con el Gobierno de la nación, clave para que las ayudas lleguen.
Las relaciones entre ambas administraciones han sido muy tensas durante el último año, algo que no contribuye en nada a mejorar la situación en la que se encuentran todavía muchas familias afectadas por la dana.