La situación de Pedro Sánchez es cada vez más complicada, por no decir agónica, después de las últimas noticias que se han conocido tras la condena por revelación de secretos al fiscal general del Estado, García Ortiz.

Sánchez ha perdido los apoyos parlamentarios que le permitieron convertirse en presidente del Gobierno con el respaldo de las fuerzas independentistas. Junts ya le ha dicho que no cuente con ellos, lo que aboca la legislatura a un bloqueo institucional sin precedentes.  En ninguna democracia del mundo se entendería una situación similar, con un presidente del Gobierno manteniéndose en el cargo sin una mayoría suficiente que lo respalde y con casos de corrupción que afectan a personas de su entorno familiar y a los dos ex secretarios de Organización del PSOE nombrados por él, condenados por presuntas comisiones ilegales en la adjudicación de obras.

Lejos de disolver las Cortes y convocar elecciones, Sánchez se considera autorizado para pedir elecciones en la Comunidad Valenciana, donde el PP sigue contando con una mayoría parlamentaria gracias a los apoyos de Vox y con presupuestos aprobados.

El Sánchez que exigía elecciones a Mariano Rajoy si no era capaz de sacar adelante los PGE vuelve a ser rehén de sus propias palabras. Lo mismo ocurrió cuando afirmó que no gobernaría con los independentistas ni con Podemos.

Los cambios de opinión de Sánchez, lo que siempre se ha denominado mentir, han sido constantes a lo largo de estos siete años que lleva en el Gobierno.

La oposición no cuenta con una mayoría suficiente para sacar adelante una moción de censura; ni Junts ni el PNV apoyarían una iniciativa de ese tipo con los votos de Vox.

El gran error de Alberto Núñez Feijóo ha sido dar la espalda a sus socios naturales, como son el PNV y Junts, socios necesarios si Feijóo quiere ser algún día presidente del Gobierno. Solo con los votos de Vox no suma

Esa circunstancia es aprovechada por Pedro Sánchez que de tonto no tiene un pelo para continuar en La Moncloa. Si finalmente se confirmara que hubo financiación irregular del PSOE, como ocurrió con el caso Gürtel, podría perder el apoyo de ERC, tal como ha advertido Gabriel Rufián. Veremos si los republicanos dejan de apoyar a Sánchez con Vox disparado en las encuestas. El miedo a un gobierno de la derecha y la ultraderecha sigue sonando con fuerza.

Hoy conocíamos la noticia de la condena por revelación de secretos del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, en el caso de la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sobre el cual Pedro Sánchez no tuvo ningún reparo en afirmar que era inocente en una entrevista en El País, arrogándose también la condición de juez. Han sido los magistrados del Tribunal Supremo quienes lo han condenado  a dos años de inhabilitación con todas las garantías procesales, pero desde el Gobierno ya se está señalado a los jueces por hacer política, poniendo de nuevo en peligro uno de los pilares fundamentales del estado de Derecho, como es la división de poderes.

¿Qué más tiene que pasar en este país para que, de una vez por todas, se dé la voz a los ciudadanos?