Continúan los ataques indiscriminados contra Kiev; el último se ha cobrado siete víctimas en un edificio residencial tras un ataque con drones y misiles, mientas Vladimir Putin y Donald Trump negocian un plan de paz a espaldas a Zelensky. La imagen de un padre meciendo el ataúd de su hijo, de apenas unos años, muerto en un bombardeo, refleja con crudeza el horror de esta guerra.
Trump tiene prisa por cerrar cuanto antes un acuerdo de paz para Ucrania, del mismo modo que ocurrió en Gaza.
Aunque Trump ha reprendido a Putin en varias ocasiones por los ataques indiscriminados contra la población civil, también le ha dicho a Zelensky que su tiempo se agota. “No tiene cartas” ha afirmado el mandatario estadounidense.
Sin el apoyo de EEUU que, desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, se ha visto reducido tanto en términos económicos como en suministro de material de guerra, las posibilidades de que el ejército ucraniano siga conteniendo el avance ruso son muy remotas.
Europa y EEUU se comprometieron, desde comienzos de la invasión rusa, a ayudar a Ucrania en el terreno militar y económico. Ese apoyo ha permitido al ejército ucranio resistir la ofensiva rusa y lograr avances significativos en el campo de batalla que, de otro modo, no habría sido posible debido a la superioridad militar de Rusia.
Zelenski ha estado de visita en varios países europeos, entre ellos España, pidiendo más dinero y más armas. España se ha comprometido con nuevas ayudas a Ucrania por valor de 202 millones de euros.
El plan de paz de Trump contempla que Ucrania renuncie a los territorios conquistados por Rusia durante la guerra- como Jerson, Donetsk, Lugansk y Crimea entre otros-, y ofrece muy pocas garantías de seguridad para los ucranianos. Además, exige que Ucrania renuncie a su aspiración de entrar en la OTAN y que se declare país neutral.
Tras casi cuatro años de guerra, miles de muertos y un país devastado por las bombas rusas, Zelensky tiene que elegir entre prolongar la guerra sin el apoyo de EEUU con todo lo que ello supone en pérdidas humanas o renunciar a los territorios ocupados. Sería un triunfo para Putin y una derrota para Europa, porque no está solo en juego territorio ucraniano, sino también los valores europeos.
Rusia invadió un país soberano como es Ucrania y ha vulnerado el derecho internacional, sentando un peligroso precedente que amenaza la seguridad y la estabilidad de toda Europa, porque no existe ninguna garantía de que Putin no vuelva a violar la soberanía de otro país, especialmente de aquellos que pertenecieron a la antigua URSS y sobre los que mantiene evidentes ambiciones geopolíticas.