El Ayuntamiento de la Font de la Figuera, gobernado por el PP, ha aprobado por unanimidad los presupuestos municipales de 2026 con el respaldo unánime de todos los grupos con representación en el consistorio. Las cuentas públicas salieron adelante gracias al voto favorable del PP, PSPV-PSOE, Compromís y Per La Font, una circunstancia poco habitual en el panorama político actual y que pone de manifiesto la capacidad de diálogo existente en el ámbito municipal.
En la Font, todos los grupos eran conscientes de la necesidad de elaborar unos presupuestos austeros que permitieran reducir la deuda municipal, que asciende a 350.000 euros. La prioridad ha sido avanzar en el saneamiento de las cuentas sin que ello implique una merma en los servicios que reciben los ciudadanos.
Tras las elecciones municipales de 2023, en las que el Partido Popular recuperó la alcaldía después de varios mandatos de Compromís, el PP y el PSPV alcanzaron un acuerdo de legislatura que se mantiene vigente hasta hoy, con un reparto estable de concejalías. Esta cooperación entre fuerzas políticas de distinta sensibilidad ideológica ha permitido garantizar la estabilidad institucional y avanzar en una gestión municipal centrada en los intereses de la ciudadanía.
Esta situación contrasta con la dinámica de la política nacional, donde la elevada polarización dificulta con frecuencia la consecución de acuerdos amplios y beneficiosos para la ciudadanía. Mientras en muchos ámbitos resulta complicado alcanzar consensos, en el ámbito local se demuestra que el diálogo y la cooperación siguen siendo posibles cuando existe voluntad política.
La política del acuerdo, del consenso y del entendimiento entre sensibilidades distintas resulta casi impensable en el panorama político nacional, absolutamente polarizado y marcado por dinámicas cada vez más deshumanizadas que priorizan los intereses partidistas por encima del interés general. Por ello, generan un poco de esperanza ejemplos como el acuerdo alcanzado en el Ayuntamiento de la Font de la Figuera, donde las formaciones han priorizado el interés general y el bienestar de los vecinos por encima de las diferencias ideológicas.
En el ámbito nacional, el panorama es muy distinto: las tensiones entre los propios socios de gobierno dificultan la estabilidad parlamentaria y el Ejecutivo no ha logrado sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado, incumpliendo así la obligación constitucional de presentarlos.