Cuando leí la noticia en la prensa por primera vez, no podía dar crédito a lo que estaba leyendo. Lejos de retirarle el acta de diputado, el PP ha premiado al ex presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, con una portavocía en la Comisión de Reglamento de Les Corts. Un sobresueldo adicional de 634 euros al mes. Una comisión absolutamente inoperante en estos dos años y medio de legislatura que no se ha reunido ni una sola vez.
Un reconocimiento absolutamente inmerecido, aunque ya estamosacostumbrados a ver a diputados imputados en graves circunstancias como si fuera algo normal. Lo que ocurrió el 29-O es de la suficiente gravedad para que el PP hubiera expulsado a Mazón de sus filas. Es lo menos que se le puede exigir. La dimisión debería haber ido acompañada de su renuncia a su acta de diputado
Mazón continúa con su condición de aforado, lo que impide a la jueza de Catarroja citarle directamente como investigado, salvo que eleve el caso al Tribunal Superior de Justicia.
Pérez Llorca iniciaba su discurso de investidura como nuevo presidente de la Generalitat, pidiendo perdón en las víctimas. No parece la mejor manera de hacerlo premiando a quien, el día 29 de octubre, cuando murieron 229 personas no estaba donde debía estar.
Es un nuevo insulto a las víctimas.
Había razones más que suficientes para que Mazón no continuara en la política, sin embargo, el PP ha optado por mantenerlo en un puesto relevante. La falta de determinación del PP al no apartarlo de cualquier cargo público resulta incomprensible e injustificable desde todos los puntos de vista, y no hace sino alimentar una desafección cada vez mayor hacia la clase política sea. La ausencia de un liderazgo claro en el PP vuelve a quedar en evidencia con un Núñez Feijóo que no ha sabido reaccionar a tiempo, como exige al PSOE.
Pérez Llorca podía haber dado un paso más allá en la remodelación del nuevo Consell, con una renovación en profundidad. Pero nos hemos encontrado con más de lo mismo. En lugar de una ruptura con la anterior etapa, se ha optado por la continuidad. Baile de consellers a otras consellerias, como es el caso de José Antonio Rovira, que la tarde de la dana decidió irse a su casa, que pasa de Educación a Hacienda, o la portavocía, que pasa de Susana Camarero al actual conseller de Agricultura, Miguel Barrachina. Más de lo mismo.