Francisco Camps, a quien sus devotos seguidores le han montado un himno y todo,tiene todo el derecho del mundo a presentarse  a la presidencia del PP en unas primarias, como  cualquier otro militante de base.

La cuestión es  si esta decisión es la más conveniente para el  PP en estos momentos, especialmente con un Pérez LLorca recién estrenado al frente de la Generalitat Valenciana y con un año y medio de legislatura por delante para abordar la reconstrucción de las zonas afectadas por la dana. Lo que menos importa en estos momentos es hablar de personas.

Mientras el cerco judicial se estrecha alrededor de Carlos Mazón, tras la aparición de nuevos WhatsApps que cuestionarían su versión inicial sobre lo ocurrido en Utiel y la cifra de fallecidos, el PP afronta una crisis importante que la oposición está aprovechando para desgastar al Gobierno de la Generalitat.

Aunque aún no se ha fijado  la fecha del próximo Congreso del PP, Camps ya se postula como presidenciable.

Retirarse a tiempo suele ser prudente, y reconocer cuándo ha pasado tu momento también lo es.  En su caso, busca un resarcimiento de su figura política tras un prolongado calvario judicial de más de 12 años que al final acabaron con su absolución.

El problema de Francisco Camps es que su trayectoria sigue estrechamente vinculada a los casos de corrupción  que sacudieron al PP valenciano, algunos de cuyos ex consellers acabaron en la cárcel como Rafael Blasco o Milagrosa Martínez.

Es imposible desprenderse de esa mochila.

La presencia de Francisco Camps en el horizonte político se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza para el PP.

Aunque Camps haya sido absuelto en todos los juicios, su pasado pesa sobre su imagen pública, sobre todo después del respaldo que los ciudadanos otorgaron al PP en las elecciones de 2023 que acabaron con el gobierno del Botànic.

Volver a ver a Francisco Camps encabezando la lista del PP se percibe como un retroceso más que como un impulso para el partido. De hecho, al propio líder del PP, Alberto Núñez Feijóo le incomoda cuando los periodistas le plantean esta hipótesis de la vuelta a la política de Francisco Camps.

A diferencia de figuras como Mónica Oltra, cuyo partido, Compromís,  sigue apostando por ella como candidata para la alcaldía de Valencia en las elecciones de 2027,  la exvicepresidenta de la Generalitat, obligada a dimitir por el presunto encubrimiento de abusos sexuales a una menor tutelada a manos de su pareja, y absuelta en el juicio posterior, aún no se ha pronunciado sobre un posible regreso a la política activa, también Ens Uneix le echó el anzuelo, sin embargo, en el PP la figura de Camps sigue siendo un lastre más que un activo político.