España finalmente no irá a Eurovisión. La decisión se ha tomado después de que la Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizadora del festival, aprobara mantener a Israel dentro de la competición de la próxima edición.

 España venía participando desde 1961 de manera ininterrumpida. La decisión se ha tomado como respuesta a la actuación de Israel en Gaza. Sin embargo, países como Francia, Alemania o Italia han confirmado su asistencia.

No se ha podido vetar la presencia de Israel, principal patrocinador del  festival, como sí se hizo con Rusia, tras la invasión de Ucrania. Rusia, además fue expulsada de todas las competiciones deportivas.

España fue uno de los primeros países en anunciar que se retiraría del certamen musical si Israel participaba en el mismo. Países Bajos, Eslovenia e Irlanda han anunciado que tampoco participarán, sumándose al boicot contra Israel por el genocidio cometido en Gaza.

A diferencia de Rusia, Israel no ha sido excluido de eventos deportivos internacionales. La participación de un equipo israelí ya generó incidentes durante la última Vuelta a España que tuvo que ser suspendida en su recorrido final.

¿España va a aplicar este mismo boicot en todas las disciplinas deportivas y culturales en las que participe Israel, o solo será en el festival de Eurovisión? ¿Qué pasaría, por ejemplo, si dentro de una orquesta sinfónica hay músicos israelíes?

El gobierno israelí ha criticado duramente la decisión de España y de otros países que se han sumado al boicot, especialmente su ministro de Asuntos Exteriores, que ha acusado a los países retirados de politizar el certamen.

Un gesto cargado de simbolismo que busca denunciar el genocidio cometido por Israel en Gaza que ha dejado más de 70.000 palestinos asesinados, la mayoría mujeres y niños, y, por otro lado, aislar internacionalmente a Israel. De hecho, España ha aprobado el embargo  de armas a Israel, aunque no ha roto las relaciones diplomáticas, pese a las demandas de ruptura expresadas por sus socios de Gobierno.

La decisión de no asistir al festival tiene sus defensores y sus detractores. Como norma general, no me parece justo que un país pague por lo que hacen sus gobernantes. Dentro de la población israelí hay muchos ciudadanos que no respaldan la acción genocida del gobierno de Benjamín Netanyahu. La población israelí es diversa, y dentro de ella hay amplios sectores de la población que critican o rechazan las políticas del Gobierno, incluidas las operaciones en Gaza. No se puede confundir un país entero con quienes están en el poder.

En el caso de Israel, esta situación ha generado discursos antisemitas que son absolutamente reprobables. Es fundamental diferenciar entre la crítica legítima al Gobierno de Israel y cualquier forma de odio hacia la población judía. La reacción del Gobierno israelí a los atentados terroristas de Hamás ha sido desmedida y desproporcionada, como así lo han calificado muchos organismos internacionales. Muchos defendimos entonces el derecho de Israel a la legítima defensa tras los terribles atentados del 7 de octubre, que dejaron más de un millar de personas asesinadas.