La negativa de Pedro Sánchez a convocar elecciones en un contexto político absolutamente irrespirable está engordando a Vox, que no deja de subir en las encuestas.

Cada día que pasa se lo pone más fácil al partido de Santiago Abascal que, sin apenas hacer nada, está obteniendo un rédito electoral importante. Si de verdad este Gobierno teme  que gobiernen la derecha y la ultraderecha, debería convocar elecciones de manera inmediata.

Pedro Sánchez ha anticipado su balance del año, sin ningún atisbo de autocrítica, pese a los casos de abusos sexuales que se están destapando en el seno del PSOE, ante el fracaso de su partido y su candidato imputado en las elecciones de Extremadura, donde las encuestas dan una mayoría holgada al PP y Vox. El PSOE ya perdió casi todo su poder territorial en las elecciones autonómicas y municipales de 2023 y solo conserva Castilla La Mancha, con Emiliano García- Page, el más crítico de todos con Pedro Sánchez y una de las pocas voces discordantes que todavía quedan en el PSOE.

Estos días hemos escuchado  a la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, pedir un cambio profundo en el Gobierno. Sumar sigue tragando y está en su mano, como en el resto de socios de Gobierno, dejar de seguir apoyando a Pedro Sánchez. El mejor cambio que se puede hacer es poner las urnas. Lo otro sería pura cosmética.

El discurso que viene repitiendo la izquierda,  según el cual la alternativa sería  mucho peor con un Gobierno de PP y Vox, equivale a decir que se prefiere seguir mirando hacia otro lado ante los escándalos que salpican al Ejecutivo antes que dar la voz a los ciudadanos. Gobernará, en todo caso,  quien sea capaz de formar una mayoría parlamentaria.

Lo que resulta evidente es que este Gobierno, le guste o no, tiene los días contados. Prolongarlo en el tiempo, sin presupuestos,sin capacidad para legislar y enfrentando cada día un nuevo escándalo de corrupción, solo conduce al deterioro de las instituciones. Cuanto antes lo asuma Pedro Sánchez, mejor para todos.