Juan Carlos Rodríguez Ibarra fue presidente de la Junta de Extremadura durante 24 años, con varias mayorías absolutas. No es, por tanto, una voz cualquiera dentro del PSOE. Su propuesta de permitir que gobierne la lista más votada,- es decir, el PP- para no depender de los votos de Vox debería tenerse en cuenta, máxime cuando el PSOE viene alertando del  riesgo de que gobierne la ultraderecha.

La abstención del PSOE o de Unidas por Extremadura sería suficiente para que María Guardiola fuera investida presidenta de la Junta de Extremadura sin necesidad de depender de los votos de Vox. Esta opción  sería coherente con la estrategia que el PSOE dice defender: aislar políticamente a la formación de Abascal.

El batacazo electoral del PSOE en estas elecciones que ha cosechado los peores resultados de su historia con un candidato que ha presentado su dimisión como secretario general, pero conserva su acta de diputado, es el síntoma más claro del fracaso de una estrategia política impuesta desde arriba y alejada de la realidad social de la región que evidencia el desgaste del proyecto socialista y la desconexión con una parte significativa del electorado.

Sin embargo, mucho me temo que la medida no saldrá adelante, en buena parte  porque Pedro Sánchez perdería uno de sus principales argumentos de campaña: el llamado discurso del miedo.

El PSOE tiene ante sí la oportunidad de establecer un auténtico cordón sanitario frente a la ultraderecha, como socialistas y conservadores han hecho en Francia para evitar el acceso de la extrema derecha a las instituciones.

El sanchismo , previsiblemente, volverá a argumentar que el PP no apoyó a la lista más votada en las pasadas elecciones extremeñas -que ganó el PSOE- y que su papel ahora es hacer una oposición firme. Pero esa postura vuelve a poner en cuestión la coherencia entre el discurso y la práctica cuando se trata de frenar a la ultraderecha.

Me pregunto si aislar a la ultraderecha es una prioridad real o solo un recurso discursivo.

Comparto esta reflexión de Mariano del Mazo de Unamuno que he leído en su muro y con la que no puedo estar más de acuerdo: Volvemos a una situación parecida a la que se planteó hace casi una década. Abstenerse para que gobierne la fuerza más votada y evitar la polarización.

Volverán a ganar los del NO es NO. Sánchez y su tropa preferirán que Vox entre en el gobierno antes que dejar gobernar a Guardiola sin esas ataduras.

Sánchez promueve el crecimiento de Vox. Entre tanto fracaso ese es uno de los pocos éxitos que va a conseguir.