Si alguien pensaba que iban a hacer una lectura positiva o constructiva, estaban equivocados. Compromís no ha tardado ni un segundo en calificar el discurso de Fin de Año de Pérez Llorca de “hipócrita”. El síndic de la formación nacionalista, Joan Baldoví, además de pedir que se le retire el acta de diputado a Carlos Mazón- algo que sabe perfectamente que Pérez Llorca no puede hacer porque no depende de él-, reclamaba al presidente de la Generalitat que se ocupe de los verdaderos problemas de los ciudadanos: la sanidad, la educación, la vivienda y “la lucha contra la corrupción, venga de donde venga”.

Al señor Baldoví se le olvida que durante los ocho años del Gobierno del Botànic, en los que gobernaron en coalición con el PSPV, no se construyó  ni una sola vivienda pública. El problema de la vivienda y las dificultades que tienen los jóvenes y no tan jóvenes, es un problema estructural que viene de lejos y que ni siquiera el autodenominado gobierno progresista del que Compromís forma parte ha sido capaz de resolver. Los precios de la vivienda siguen disparados. Topar y regular el precio de los alquileres en las zonas más tensionadas, como reclama la izquierda, solo ha conseguido reducir la oferta. El mejor ejemplo de esta política es Cataluña.

Escuchándolos, cualquiera diría que jamás han tenido responsabilidades de gobierno.

El problema de la infrafinanciación que sufre históricamente la Comunidad Valenciana debe ser abordado de una vez por todas. Durante los doce años en que Joan Baldoví ocupó un escaño en el Congreso de los Diputados, no se logró ningún avance en materia de financiación. Sin embargo,los votos de Compromís han seguido sosteniendo al Gobierno de Pedro  Sánchez, sin que esa histórica reivindicación valenciana obtuviera resultados.

Claro, y respecto a la corrupción, que lo diga precisamente Compromís, que sigue apoyando con sus votos al Gobierno de Pedro Sánchez, suena a risa. Con José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Koldo en la cárcel,  un Fiscal General del Estado condenado por el Tribunal Supremo por revelación de secretos y con el hermano y la mujer del presidente del Gobierno imputados, uno se pregunta cuál sería la posición de Compromís si estos mismos casos afectaran a un gobierno del PP.

Compromís ha  pedido elecciones anticipadas en la Comunidad Valenciana, pero descartan la misma opción a nivel nacional, pese a un Gobierno sin PGE  y que ha perdido los apoyos parlamentarios. Un escenario que no se da en Valencia, donde se han aprobado los presupuestos con los votos de Vox y la formación de Abascal sigue respaldando al gobierno autonómico.

Ni el PSPV ni Compromís han concedido el más mínimo margen de confianza al nuevo presidente de la Generalitat, confirmando que la confrontación política ha primado desde el primer minuto sobre cualquier voluntad de responsabilidad institucional. Y, lamentablemente, esa va a ser la tónica dominante a lo largo del año y medio de legislatura que queda por delante.

Con el grave problema de la reconstrucción de las zonas afectadas que exige un mayor consenso por parte de los partidos políticos, la oposición sigue optando por la senda de la polarización, priorizando la confrontación sobre la solución de los problemas que realmente afectan a los ciudadanos.