Por mucho que lo repitan los medios afines al Gobierno (El País, El Plural…), el ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez  Zapatero no es el artífice de la liberación de los presos políticos en Venezuela.

Zapatero, que tendrá que explicar muchas cosas ante la justicia por sus presuntos negocios millonarios en Venezuela, ha sido uno de los principales valedores internacionales del régimen de Nicolás Maduro.

Durante los años en los que actuó como mediador, se alineó con el chavismo, legitimando un régimen que torturaba y asesinaba a los disidentes políticos.

El chavismo español, liderado por Pablo Iglesias, votó en contra de la libertad de los presos políticos en Venezuela. También se opusieron IU, Sumar, BNG, ERC y EH Bildu. Ninguno de ellos condenó las violaciones sistemáticas de los derechos humanos ni la represión ejercida contra la oposición democrática.

La excarcelación de los presos políticos se ha producido después de que Donald Trump impulsara una operación militar para detener a Nicolás Maduro, acusado de narcotráfico por EEUU.

Habrá quien quiera proponer a José Luis Rodríguez Zapatero para el Nobel de la Paz,  pero cualquier trabajo serio en favor de una transición pacífica y democrática en Venezuela pasaba por reconocer a quien realmente ganó las elecciones en el país- Edmundo González- y por condenar sin paliativos  un régimen dictatorial como el que representa Nicolás Maduro. Zapatero nunca reconoció el triunfo de la oposición en las elecciones presidenciales que el chavismo robó ni tampoco calificó de dictadura el chavismo.

A Pedro Sánchez habrá que hacerlo santo, como propuso una diputada socialista de la Diputación de Granada, Paqui Santaella, y a Zapatero, concederle  el Nobel de la Paz. Total, el premio ya está bastante desprestigiado. Ahora que María Corina Machado quiere compartir el Premio Nobel de la Paz con Donald Trump, no estaría de más también incluir a Rodríguez Zapatero.