Quienes acusan al cantante Julio Iglesias de ser un abusador y un acosador sexual, ¿por qué no actuaron con la misma celeridad y rapidez cuando tenían casos muy cercanos, como los de Juan Carlos Monedero, Iñigo Errejón o Paco Salazar?

Cuando los casos de abusos afectan a personas de izquierdas, se silencian con la complicidad del partido. Ocurrió en el PSOE con Paco Salazar, pese a las denuncias existentes, y también en Sumar y Podemos con Errejón y Monedero.

Aquí ha bastado una investigación periodística de un medio como el diario.es para condenar de antemano a Julio Iglesias, saltándose un principio básico del Estado de derecho como es la presunción de inocencia.

¿Se habría actuado con la misma contundencia si, en lugar de ser Julio Iglesias, un mujeriego, como él mismo ha reconocido en innumerables ocasiones, algo que no es delito, convertido además en icono de la derecha, que tampoco lo es, el acusadohubiera sido un cantautor de izquierdas?

Estos días hemos escuchado a políticos de izquierdas cargar contra el cantante español mientras callaban o amparaban con su silencio a abusadores que tenían sentados a su lado en los escaños del Congreso de los Diputados.

Mientras defendían la prohibición de la prostitución, el que fuera  número dos del partido y ex ministro de Transportes, el señor Ábalos, el mismo que decía que era feminista porque era socialista, contrataba prostitutas para sus fiestas privadas.

Del caso del Tito Berni y su catálogo de prostitutas ya no se habla.

Estos mismos que ahora han dictado sentencia contra Julio Iglesias permitieron una ley como la del  “solo es sí”, que ha rebajado la condena a violadores y pederastas y ha dejado en libertad a cientos de delincuentes sexuales.

Cuando fallaron las pulseras contra el maltrato, lo que permitió que algunos maltratadores quedaran absueltos al no poder demostrarse que hubieran quebrantado la orden de alejamiento, tal como informaba El Confidencial, no hubo dimisiones, ni explicaciones, ni condenas públicas, ni discursos grandilocuentes sobre el feminismo, solo silencio y encubrimiento político. Eso sí, las víctimas, una vez más, quedaron desamparadas.

La flotilla que se embarcó rumbo a Gaza para condenar el “genocidio israelí” no se ha manifestado con el mismo ahínco ni determinación, por ejemplo, para defender a las mujeres iraníes, eso sí que es feminismo valiente, mujeres que están luchando con sus propias vidas, hay más de dos mil víctimas mortales, para hacer caer el régimen de los Ayalolás.

¿Donde están Irene Montero, Pablo Iglesias o Ione Belarra para denunciar esta flagrante violación de los derechos humanos?

Es un feminismo de pacotilla que defiende a las mujeres en función de su ideología. Si eres mujer u hombre de derechas, los escraches son “jarabe democrático” y las condenas se conocen antes que las sentencias judiciales; pero si eres mujer u hombre de izquierdas, entonces se pide prudencia, se apela a los tiempos, se minimizan los hechos y se protege al acusado en nombre del interés político.