En primer lugar, quiero expresar mis más sinceras condolencias a los familiares de las 42 personas fallecidas en el accidente ferroviario de Adamuz, así como desear una pronta y completa recuperación a los heridos que aún permanecen hospitalizados, algunos de ellos en estado muy grave.
Por respeto a las víctimas y a sus familias, esta tragedia no debería ser objeto de confrontación política, como lamentablemente ha ocurrido en otras ocasiones ante sucesos similares.
Es importante, en este sentido, que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, así como el ministro de Transportes, Óscar Puente, hayan mostrado desde el primer momento una buena sintonía y una actitud de colaboración institucional que no debe perderse.
Mientras continúan las investigaciones para esclarecer las causas del accidente- cuyas primeras hipótesis apuntan a una rotura de la vía-, es imprescindible dejar trabajar a los técnicos con rigor e independencia, sin ningún tipo de injerencia política.
Resulta fundamental que exista una coordinación absoluta entre las diferentes administraciones, autonómica y central, con el objetivo de trabajar de manera conjunta, y garantizar la máxima transparencia.
Con elecciones autonómicas a la vuelta de la esquina en comunidades como Aragón, Castilla y León y Andalucía, es necesario pedir a los partidos políticos responsabilidad, prudencia y respeto, para que no utilicen esta tragedia como arma de confrontación electoral. Sin embargo, mientras todavía quedan cuerpos por recuperar, hay formaciones como Vox que han decidido romper esa necesaria tregua política, anteponiendo el rédito partidista al respeto debido a las víctimas y a sus familias.
La experiencia en sucesos similares, como la dana o el accidente del metro de Valencia, demuestra que la instrumentalización política del dolor no solo no aporta soluciones, sino que retrasa la verdad, erosiona la confianza institucional y perjudica a las propias víctimas.
Habrá tiempo para depurar las responsabilidades políticas. Ahora es el momento de estar con las víctimas y sus familiares, dándoles todo nuestro apoyo.