En la ronda de contactos que el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez LLorca, ha iniciado con los portavoces de los distintos grupos políticos y los presidentes de la Diputaciones, se ha producido una ausencia, no por esperada menos llamativa, como es la de Compromís, que refleja el clima de crispación política que sigue presidiendo la política valenciana.

Como no podría ser de otra forma, Compromís, ha dado un portazo al ofrecimiento del nuevo presidente de la Generalitat para entablar negociaciones con todos los grupos políticos de Les Corts.

Frente a la mano tendida desprecio institucional. Este es el tono y las formas de la formación nacionalista que tendrá que explicar a sus votantes por qué no se sienta a hablar con Pérez Llorca sobre financiación autonómica o vivienda.

El peregrino argumento que da Compromís para no asistir a esa reunión es que se le retire el acta de diputado a Carlos Mazón. Una atribución que la formación nacionalista sabe perfectamente que no corresponde al presidente de la Generalitat. El acta de diputado no pertenece al partido sino a la persona que la representa. Y eneste sentido aunque Pérez Llorca quisiera quitársela, no podría hacerlo.

Compromís no ha dado ni una tregua de cien días al nuevo presidente de la Generalitat que por cortesía parlamentaria suele otorgarse al nuevo gobierno. Al enemigo ni agua.

Cierto es que Compromís en los años que está en el Congreso de los Diputados, primero con Joan Baldoví que es de estos políticos que no se jubila nunca y ahora con Águeda Micó y Alberto Ibáñez no ha hecho nada para mejorar la financiación autonómica de los valencianos. Sus votos han servido únicamente para seguir manteniendo a Pedro Sánchez en La Moncloa.

De los ocho años del Gobierno del Botànic, mejor no hablar.                                   

El PSPV quería que la interlocutora fuera Diana Morant. Finalmente será el Síndic socialista, José Muñoz quien acuda a la reunión con una batería de 26 propuestas sobre asuntos clave para la Comunidad Valenciana. Llorca se ha ofrecido a llamar a Morant que en este caso no pintaba nada porque no ocupa ningún escaño en Les Corts, aunque sea ministra y secretaria general del PSPV PSOE- para una próxima reunión.

Estamos normalizando situaciones que deberían ser habituales en un sistema parlamentario, como por ejemplo que se convierta en noticia que el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición se reúnan, cuando en realidad este tipo de encuentros deberían formar parte de la normalidad política.

Pérez Llorca llegó a la Generalitat Valenciana, tras la dimisión de Carlos Mazón, con un compromiso claro: diálogo. Es necesario recuperar la política de pactos, salir del barro político y establecer una agenda de colaboración entre los distintos grupos parlamentarios que permita abordar de manera inmediata cuestiones prioritarias para los valencianos, como la financiación autonómica, la vivienda o la reconstrucción de las poblaciones afectadas por la dana. Todo esto requiere de consenso y voluntad de diálogo para avanzar de manera efectiva, aunque algunos prefieren estar a otra cosa.