Miles de ciudadanos estadounidenses han salido a la calles para exigir  la abolición de ICE, la policía migratoria impulsada por Donald Trump que está sembrando el terror entre la población migrante con asesinatos y detenciones ilegales. Actúan con absoluta impunidad: entran en  domicilios sin órdenes judiciales y detienen a personas por su color de piel o su origen y las deportan sin respetar los cauces legales.

Tras el asesinato a tiros de Alex Jeffrey a manos de la policía, el pueblo americano ha dicho basta  a la impunidad con la que actúan estas fuerzas parapoliciales, encargadas de extender el miedo entre la población.

El enfermero de 37 años, que participaba en una marcha pacífica, se encontraba grabando  imágenescon su teléfono móvil cuando fue inmovilizado y tiroteado en el suelo.

La política de deportaciones masivas promovida por Trump, y respaldada por formaciones de ultraderecha como Vox, ha llevado a que los cimientos democráticos de la principal democracia del mundo comiencen a resquebrajarse. EEUU camina de la mano de Trump hacia el autoritarismo.

Miles de familias viven con el temor constante a ser detenidas, mientras se normaliza un discurso que criminaliza la migración y convierte a personas trabajadoras en chivos expiatorios de problemas sociales. El viejo discurso de la extrema derecha de relacionar inmigración con delincuencia, aunque los datos no sostengan esta tesis.

La sociedad civil se ha movilizado ante la impunidad policial que ya ha acabado con la vida de dos personas.

A Donald Trump solo se le puede parar los pies de dos maneras. Una, alguien con más poder económico que él, lo cual resulta muy difícil, ya que se rodea de gente muy poderosa e influyente y la otra, es la propia sociedad estadounidense actuando de manera colectiva.

Por suerte, el sistema judicial americano sigue funcionando y el menor que fue apartado de su familia podrá volver con ella, tras unas imágenes que recorrieron el mundo ymostraron la cara más amarga de una realidad a la que se enfrentan muchas familias.

Estas imágenes me trajeron a la memoria una escena de la película de Steven Spielberg, La lista de Schindler, que sirve de cartel promocional,  con la niña del abrigo rojo y la mirada perdida, custodiada por miembros de la Gestapo, mientras cientos de judíos eran conducidos hacia las cámaras de gas. Solo han pasado 84 años desde aquellas terribles imágenes, cuando el régimen nazi practicó la limpieza étnica y promovió la supremacía de la raza aria. No deberíamos olvidar la historia.