Compromís se ha hecho un “Tezanos “con la encuesta en intención de voto que ha salido publicada estos días, que sitúa a la formación catalanista por delante del PSPV y como segunda fuerza política. No hace falta decir que el líder mejor valorado es Joan Baldoví.

La encuesta de Compromís es, en el fondo, un ejercicio de propaganda envuelto en apariencia demoscópica, que busca reforzar la figura de Baldoví frente a la de Mónica Oltra.

Si a los sondeos del CIS de Tezanos hay que concederles la credibilidad justa, en este caso ocurre algo similar.

No es  casualidad que los resultados se ha hayan hecho públicos ahora, en un contexto de fuerte polarización política a raíz de la dana, situación de la que tanto Vox como Compromís han sido beneficiados en términos políticos tras la nefasta gestión de los populares. En este sentido, resulta lógico que se haya producido un trasvase de votos desde Vox hacia el PP y del PSPV a Compromís, no por méritos de estas formaciones, sino por demerito de populares y socialistas.

Vox sería el partido más votado, por encima del PP. La encuesta refleja un empate técnico entre los bloques de la derecha y la izquierda.

Es evidente que, tras la dana, el escenario político valenciano ha cambiado de forma sustancial Los extremos han salido reforzados, una fotografía que se repite en otras comunidades autónomas donde el partido de Abascal es la formación que más crece y resulta determinante para alcanzar acuerdos con los populares. Lo vimos en Extremadura y lo veremos este domingo en Aragón.

Vox, que eliminó la Unidad Valenciana de Emergencias, tenía asignada la conselleria que más tarde pasó a manos de Salomé Pradas, después de que Santiago Abascal ordenara romper con los gobiernos autonómicos a causa de las discrepancias por la gestión de los menores.

Nunca sabremos cómo habría sigo la gestión de Vox ante la catástrofe de la dana, que se cobró 237 víctimas mortales y dejó millonarias pérdidas materiales. Como tampoco sabremos qué habría ocurrido con el gobierno del Botànic si hubiera tenido que afrontar una tragedia de esta magnitud.

Si sabemos, sin embargo, que no se ejecutaron  las obras hidráulicas que habrían podido ayudar a salvar muchas vidas. Unas actuaciones que, más de un año después de la dana siguen sin llevarse a cabo. Se ha insistido mucho sobre el retraso en el envío de la alarma, cuando todas las televisiones, desde primera hora de la mañana, estaban informando sobre la situación en el barranco del Poyo y el riesgo de desbordamiento.  Si se repitiera un episodio como el que asoló los pueblos de l’Horta Sud el 29-O, las consecuencias volverían a ser igualmente devastadoras.