El mejor aliado de la ultraderecha y del crecimiento de  Vox se llama Pedro Sánchez. No hay discurso en el que no apele al peligro de la extrema derecha. Sin embargo, los ciudadanos han dejado de tener miedo a Vox y lo han normalizado, en buena medida por el fracaso de las políticas de izquierdas.Y es, precisamente, en el voto joven donde Vox más crece.

Vox ha sabido capitalizar, el descontento social, del mismo modo que en su momento  lo hizo Podemos. Los populismos, de uno y otro signo, crecen en situaciones de malestar social y desafección política.

Para qué quiere Abascal entrar en Gobiernos y desgastarse, si ya tiene a Sánchez que le allana todo el camino y se lo pone en bandeja. Mientras la izquierda se fragmenta y discute sobre siglas y plataformas imposibles, Vox crece sin necesidad de asumir responsabilidades de gobierno

Podemos ya ha sido amortizado, como se ha visto en las elecciones de Aragón, donde pasó de contar con 14 diputados a desaparecer de las Cortes autonómicas, y lo mismo ocurrió en el Parlamento nacional,  donde solo mantiene cuatro escaños frente a los 71 que llegó a tener.

Ante el descalabro de la izquierda, Gabriel Rufián pretende erigirse en su salvador mediante la creación de una plataforma plurinacional a la izquierda del PSOE, es decir, la extrema izquierda,  un totum revolutum  de difícil encaje político en el que deberían convivir sensibilidades muy distintas: desde independentistas y nacionalistas hasta comunistas.

La iniciativa de Gabriel Rufián no cuenta con el aval del presidente de ERC, Oriol Junqueras.

Lo que propone Rufián ya se hizo en el 36 con el Frente Popular, aquella agrupación multicolor de izquierdas que consiguió ganar las últimas elecciones de la Segunda República y que no pocos  historiadores calificaron posteriormente de fraude electoral.

Todos los intentos de unir a la izquierda han fracasado históricamente, en gran parte por el cainismo de sus dirigentes. Al final, el espacio queda reducido a un  mosaico de siglas -Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid, Compromís, En Comú Podem, Podemos, ERC, EH Bildu, BNG- incapaces de articular un proyecto común y coherente que vaya más allá de acuerdos coyunturales. El BNG ya se ha desmarcado de la propuesta de Rufián y concurrirán a las elecciones gallegas y nacionales con sus propias siglas.

El portavoz de ERC, que según las encuestas es el político mejor valorado, dato que invita a reflexionar sobre el nivel de la clase política española,   lleva ya diez años sentado en su escaño pese a haber asegurado que solo permanecería 18 meses. La república catalana a la que quería regresar tras su paso por el Congreso de los Diputados duró lo que dura un caramelo a la puerta de un colegio, y sus responsables fueron condenados por perpetrar un golpe de Estado, aunque posteriormente fueron amnistiados por Pedro Sánchez.

Mientras la izquierda se consume en sus luchas internas y en la competición por ver quién ocupa el espacio más radical, Vox avanza sin necesidad de grandes esfuerzos. La estrategia de agitar el miedo a la ultraderecha ha terminado por fortalecerla, y Pedro Sánchez, consciente o no, se ha convertido en su principal impulsor. La historia reciente demuestra que los cordones sanitarios retóricos no frenan a los populismos: los alimentan.