Pese a haber ganado las elecciones, al PP no le ha salido bien la estrategia de adelantarlas en Aragón, ya que su dependencia de Vox será mayor que cuando este partido contaba con siete concejales. La formación de  Santiago Abascal ha logrado  duplicar los resultados de las últimas elecciones. Sin apenas desgaste, Vox ha rentabilizado el voto del descontento tanto del PP como del PSOE.

La situación que se plantea ahora va a ser compleja para formar gobierno, porque Vox exigirá aplicar sus políticas y no se lo pondrá  nada fácil a Jorge Azcón, que aspiraba a gobernar en solitario. Un escenario similar se vive en Extremadura, donde María Guardiola también adelantó las elecciones para evitar depender de Vox, y sin embargo,  la parálisis institucional continúa. Este bloqueo podría repetirse igualmente en Aragón.

La cara del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo tras conocerse los resultados de Aragón era todo un poema.

La estrategia de Feijóo de adelantar los comicios para erosionar al PSOE, le ha salido a medias. El PSOE ha sacado los peores resultados de su historia en Aragón con 18 diputados, pierde cinco, pero Vox duplica los suyos.

Jorge Azcón ha desarrollado una campaña en clave nacional, con una notable presencia de dirigentes estatales del partido, a diferencia de María Guardiola y de Juanma Moreno Bonilla, que apostaron por un discurso más centrado en lo autonómico. En sus mítines solo podían verse banderas de Extremadura y Andalucía.

En su último día de campaña, Azcón cometió el error de invitar a Vito Quiles, una decisión que, a mi modo de ver fue equivocada. La presencia de una figura como Vito Quiles en un mitin del PP refuerza la imagen de un PP dependiente de Vox y les aleja de su electorado más centrista.

A la candidata del PSOE, Pilar Alegría, la apuesta de Sánchez en estas elecciones, solo la hemos escuchado  criticar a Azcón por convocar estas elecciones, pero ni la más mínima autocrítica tras cosechar los peores resultados de la historia en Aragón, con un PSOE que se ha dejado cinco escaños. No a toda la izquierda le ha ido mal en estas elecciones, como demuestra la Chunta Aragonesista, que ha logrado doblar el número de diputados. En el PSOE deberían preguntarse, al menos, por qué no han sido capaces de conservar los 23 diputados que tenían.

En Castilla y León, que celebrará elecciones el próximo 15 de marzo, podría reproducirse un escenario parecido al de Extremadura y Aragón, con un Vox en claro ascenso y con capacidad decisiva para la formación de gobierno.

Ante el auge de la ultraderecha, un fenómeno  que se observa también en el resto de Europa, los dos grandes partidos estatales, PP y PSOE deberían replantear su estrategia y buscar consensos que frenen su expansión.

En la izquierda, la decisión de concurrir divididos les ha vuelto a pasar factura. Solo resiste la Chunta Aragonesista, liderada por Jorge Pueyo, que logra duplicar su número de escaños  en las Cortes de Aragón y se consolida como el principal referente de la izquierda alternativa en la comunidad. El resultado ha sido, en cambio, un fracaso absoluto para IU-Sumar y Podemos. La formación morada, que llegó a contar con 14 diputados en 2015, pierde ahora toda su representación y se queda sin  su único escaño.

Ni siquiera la implicación directa de Irene Montero y Pablo Iglesias, que participaron en la campaña aragonesa para respaldar a su candidata, María Goikoetxea, ha logrado frenar el desplome electoral. Se trata de una tendencia que se viene confirmando  en el resto del territorio nacional, donde Podemos ha perdido prácticamente todo su poder de influencia.