Siempre he admirado a Felipe González y ahora no iba a ser menos. Considero que ha sido, junto a Adolfo Suárez, el mejor político de la democracia española.  Sin embargo, hoy hay quienes  piden que deje el partido por sus continúas críticas a Pedro Sánchez, como si expresar libremente una opinión- compartida por muchos socialistas-fuera motivo de expulsión o censura. ¿Dónde han quedado los debates internos en el seno del PSOE?

Felipe González ha sido duramente criticado por la prensa del régimen que no tolera que una figura histórica del PSOE como Felipe González cuestione el rumbo actual del partido. Sin embargo, sus reflexiones no deberían interpretarse como un ataque, sino como una llamada de atención desde la experiencia y la responsabilidad política.

Felipe González sigue siendo socialista aunque haya pedido el voto en blanco. Manifestar su discrepancia con la dirección actual y con su secretario general y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, debería entenderse como una crítica ante la falta de autocrítica delpartido y no como una deslealtad o una traición, como algunos intentan hacer creer.

No le falta razón cuando señala que el llamado sanchismo” ha contribuido, por errores estratégicos y por la falta de un proyecto claro a largo plazo, al auge de la derecha y la ultraderecha. Tampoco cuando denuncia la falta de autocrítica tras unos resultados electorales que distan mucho de las mayorías amplias que el PSOE obtuvo en otras etapas.

¿Es acaso malo afirmar que no se pactaría con Vox, pero tampoco con Bildu? ¿O que, sin PGE lo que debería hacer el presidente del Gobierno es convocar elecciones generales? Lo mismo que le pedía a Mariano Rajoy cuando no tenía PGE. Decir estas cosas, que son de puro sentido común, para algunos es sinónimo de fascista. Felipe González al igual que Alfonso Guerra, lucharon contra la dictadura franquista en los años más duros de la represión franquista, y no ahora, como hacen otros con Franco muerto y con un sistema de libertades que costó muchos años de conseguir para que hoy algunos jóvenes imberbes que no conocieron la dictadura ni lucharon contra ella, llamen fascista a González o a cualquiera que no comulgue con sus ideas

Me pregunto dónde están hoy aquellos socialistas que respaldaron a González y que defendían un partido fuerte, cohesionado, europeísta, constitucionalista y con una visión clara de país.

González ha sido el único presidente socialista que logró varias mayorías absolutas (1982,1986 y 1989) y una mayoría simple en 1993. Pedro Sánchez, en cambio, ha perdido todas las elecciones a las que se ha presentado, llevando al PSOE a los peores resultados de su historia y perdiendo todo el poder territorial que mantenía en Comunidades como Extremadura, Aragón o Andalucía.

Sánchez es presidente del Gobierno no porque lo hayan respaldado directamente las urnas, sino porque ha pactado con partidos con los que dijo que nunca lo haría, como ERC o EH Bildu, traspasando todas las líneas rojas que tuvieron su culminación con la Ley de Amnistía, considerada inconstitucional hasta que necesitó los votos de los independentistas.

Pedro Sánchez ha ido cambiando de opinión porque es una persona sin principios, cuyo único objetivo  es mantenerse en el poder a cualquier precio. Para ello se rodea de ministros tan deleznables y miserables como Óscar López que ha sido capaz de culpar al fallecido Javier Lambán de la debacle socialista en Aragón. Palabras que han provocado el reproche de los socialistas aragoneses y de las que no se ha retractado.

A Felipe González le deseo la fortaleza necesaria para seguir defendiendo sus convicciones dentro del partido, porque gracias a personas como él, y a otros como Nicolás Redondo Terreros, Alfonso Guerra o Joaquín Leguina, aún existe la esperanza de que el PSOE retome la senda del centrismo y la cultura del pacto que un día lo definió y se aleje de los populismos y del pensamiento único.