Veremos qué excusa se inventa en esta ocasión Pedro Sánchez ante el eventual descalabro electoral en Castilla y León y Andalucía. Salvo la encuesta del CIS, que nuevamente se pone del lado del Gobierno, el resto de sondeos publicados por los medios de comunicación vaticinan una nueva derrota electoral. Incluso el CIS llega a hablar de un triunfo del PSOE sobre el PP, algo que ni el propio Tezanos se cree. El responsable del CIS actúa más como un ministro del PSOE que como sociólogo de reconocido prestigio.
La excusa no puede ser la elección de un mal candidato como Miguel Ángel Gallardo cuando el partido, o sea Sánchez, ha desplegado su artillería más pesada con Pilar Alegría y María Jesús Montero.
En Aragón, ni la designación a dedo de Pilar Alegría ayudó a mejorar los resultados electorales. Todo lo contrario. Y no parece quela situación pinte muy bien en Andalucía con otra ministra puesta a dedo por Sánchez, como es María Jesús Montero que ya ocupó la concejalía de Salud y Bienestar Social en la época de los ERE de Andalucía, la mayor estafa con dinero público de toda la democracia española.
La ministra de Hacienda, vicepresidenta primera y candidata del PSOE, María Jesús Montero, ha prometido que, si es elegida presidenta de la Junta de Andalucía, impulsará una “ley de lenguas andaluzas”. Sic. Esta es la propuesta estrella de Montero tras el terrible accidente ferroviario de Adamuz, que acabó con la vida de 45 personas. 45 fallecidos, 0 responsables.
A diferencia de lo ocurrido con Carlos Mazón durante la dana, cuando permaneció desparecido durante las horas más críticas de la tragedia, el presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla ha estado desde el primer momento al lado de las víctimas. Si la actuación del presidente de la Junta de Andalucía ha sido distinta, también lo ha sido la del Gobierno central, que esta vez respondió con mayor rapidez, a diferencia de lo ocurrido durante la dana, cuando los efectivos de la UME tardaron cuatro días en llegar a las zonas afectadas.
Que el PSOE está en sus horas más bajas, es para muchos una evidencia. El Gobierno es incapaz de sacar adelante leyes porque ha perdido el respaldo de la mayoría parlamentaria. Ni siquiera la principal ley del Estado, los Presupuestos Generales del Estado, se va a presentar, contraviniendo el mandato constitucional.
La pregunta es qué va a hacer el PSOE para recuperar al votante socialista desencantado que prefiere quedarse en casa antes que ir a votar, más allá de reprochar al PP de sus pactos con Vox, mientras mantiene acuerdos con ERC o EH Bildu, en una estrategia que muchos ciudadanos perciben como una doble vara de medir.
Pedro Sánchez ha preferido construir un “Gobierno Frankenstein”- la expresión muy acertada es de Alfredo Pérez Rubalcaba- con socios tan dispares como Junts, ERC o EH Bildu, antes que buscar la estabilidad institucional en el centralismo que tradicionalmente había caracterizado al PSOE.
No se ofreció ninguna explicación cuando se produjo el apagón eléctrico que dejó sin luz durante casi 12 horas a todo el territorio nacional, con las consecuencias económicas que ello supuso, ni se han dado detalles sobre las causas que originaron el accidente ferroviario. En este caso, tampoco ha habido ninguna responsabilidad política. Mazón dimitió tarde, pero dimitió. Óscar Puente, sin embargo, sigue aferrado a su puesto de ministro de Trasportes, sin asumir ninguna responsabilidad política. Según Puente, la culpa es de la falta de inversiones de los gobiernos del PP. La herencia recibida que tanto juego dio en su día al PP para justificar los recortes sociales. ¿Recuerdan?
Según las investigaciones de los técnicos, todo apunta a que el accidente se produjo por un fallo en la soldadura del carril, lo que evidenciaría una inversión insuficiente en el mantenimiento de la red ferroviaria. Pero lo más grave es que maquinistas y usuarios habían denunciado esta situación, sin que el ministerio tomara cartas en el asunto. Por tanto, existe una gestión negligente por parte del ministro, que es el máximo responsable.
Con Sánchez al frente del PSOE, ya ha anunciado que volverá a presentarse como candidato a la presidencia del Gobierno, a pesar del enorme desgaste que arrastra su gestión en esta legislatura, marcada por casos de corrupción en su entorno familiar y en el Gobierno, y de la creciente desconfianza de los ciudadanos hacia su liderazgo, factores que arrastran al partido a una situación límite después de haber perdido todo el poder territorial en bastiones socialistas como Extremadura o Andalucía. Solo Castilla La Mancha, con Emiliano García -Page, su barón más crítico, mantiene la mayoría absoluta.