La respuesta no se ha hecho esperar y hoy el presidente de EEUU, Donald Trump ha anunciado la ruptura de relaciones comerciales con España, una medida que, de llevarse a cabo supondría un duro golpe para la economía española. España exportó a EEUU más de 16.700 millones de euros en 2025, un 8% menos que el año anterior, principalmente aceite, jamón, vino y maquinaria. Las importaciones, sin embargo, crecieron un 7% hasta situarse en los 30.174 millones de euros.
En cualquier caso, resulta difícil que esta medida pueda materializarse plenamente, ya que España es miembro de pleno derecho de la UE y cualquiera penalización dirigida a bienes españoles afectaría también al conjunto de la UE. No obstante, Washington podría optar por gravámenes selectivos, situando al sector agroalimentario, como el vino o el aceite, en primera línea. Es normal que exista preocupación en el sector ante la elevada dependencia que mantienen algunas empresas, especialmente bodegas, del mercado estadounidense. En los últimos años, Estados Unidos se ha consolidado como uno de los principales destinos de las exportaciones agroalimentarias españolas, y en particular del vino, tanto por volumen como por valor añadido. Para muchas bodegas, el mercado norteamericano representa una parte significativa de su facturación. La experiencia reciente ya demostró que los aranceles pueden alterar de forma considerable la competitividad del vino español frente a otros productores internacionales.
Como era previsible, Donald Trump ha reaccionado a la negativa de Pedro Sánchez a autorizar el uso de las bases españolas de Morón de la Frontera y Rota en los ataques contra Irán, que en opinión del presidente del Gobierno vulneran el derecho internacional. Sin embargo, el resto de países como Francia, Alemania o Reino Unido se han sumado a la coalición internacional después de que un dron de Irán alcanzara una base británica en Chipre, país que pertenece a la UE, pero no es miembro de la OTAN.
No es la primera vez que EEUU utiliza la guerra comercial como herramienta de presión política. Desde el primer momento, España ha estado en el punto de mira de Donald Trump, tras su rechazo a incrementar el gasto en Defensa hasta el 5%, en línea con el resto de los países de la OTAN.
Donald Trump se encuentra legitimado para usar el poder de su potente ejército para secuestrar presidentes como hizo con Nicolás Maduro, que no es precisamente santo de mi devoción o derrocar regímenes como quiere hacer en Irán, pero no porque le importe la libertad de sus ciudadanos sino por razones puramente económicas. Tanto en Venezuela como en Irán son las reservas de petróleo y el control del estrecho de Ormuz por donde transita el 20% del petróleo del mundo.