Estando absolutamente en contra del ataque de EEUU e Israel a Irán, contrario al derecho internacional y que supone una agresión militar en toda regla, España, como miembro de la UE y de la OTAN, no puede tomar una medida de carácter unilateral, como ha hecho Pedro Sánchez, prohibiendo que los aviones de EEUU reposten en las bases de Rota y Morón. Una decisión de ese calibre debería tomarse de forma consensuada con el resto de países aliados y, por supuesto con el aval del Congreso de los Diputados. Pero Sánchez lleva tiempo gobernando sin el respaldo del Parlamento.
Las consecuencias no se han hecho esperar. El presidente estadounidense ha calificado a España como un socio “terrible” y ha anunciado la ruptura de relaciones comerciales con nuestro país, lo que podría tener un impacto significativo en nuestra economía, especialmente, en sectores exportadores como el textil, el vino o el aceite, cuyo principal mercado exterior es el estadounidense.
En el caso del textil, tal como ha señalado al Periódic d’Ontinyent el presidente de la Asociación de Empresarios textiles de la Comunidad valenciana (Ateval), Pepe Serna, el conflicto en Oriente Medio es una “bomba” para la industria. Se trata de un sector que ya atravesaba un momento complejo debido a la caída de la demanda en los mercados interiores. A ello se suma el incremento del precio del gas, que ya está afectando directamente a aquellas empresas intensivas en consumo energético, como es el caso de las dedicadas a acabados y estampación.
Otra consecuencia directa de la guerra es la inestabilidad en el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte fundamental del comercio internacional en la zona. La utilización de rutas alternativas, además de generar demoras, implica mayores costes logísticos y, en consecuencia una nueva presión sobre los márgenes empresariales.
Si el presidente estadounidense cumple su amenaza, también llegó a hablar de expulsar a España de la OTAN, aunque en este caso, EEUU no puede expulsar unilateralmente a ningún país de la Alianza Atlántica, ya que las decisiones estructurales de ese tipo requieren el consenso de todos los Estados miembros. Sin embargo, las consecuencias económicas de una eventual ruptura de relaciones comerciales con EEUU sí podrían ser muy elevadas para España.
También amenazó con la posibilidad de imponer aranceles del 100% a productos europeos y luego no fue así. Los ha mantenido en el 10%, con intentos de subirlos al 15%.
La ruptura de relaciones comerciales con un socio económico del tamaño de EEUU, aunque la balanza comercial sea favorable para ellos, es decir, importamos más de lo que exportamos, tendría efectos muy negativos sobre la cifra de negocios de muchas empresas.
Buscar mercados alternativos es una necesidad estratégica. Se ha firmado un acuerdo con India y hay pendiente otro con los países de Mercosur, pero esa diversificación no es fácil y requiere tiempo, inversión y adaptación empresarial.
El régimen de Irán es una teocracia, un régimen fanático y criminal, que no respeta los derechos humanos ni las libertades y atenta contra las mujeres, pero eso no justifica una acción militar, ya que la violencia no se resuelve con más violencia.
La situación en Oriente Medio es más inestable que antes de la intervención militar. El conflicto corre el riesgo de extenderse a toda la región, Irán ya ha atacado bases militares en Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes y Chipre, con consecuencias directas en el precio del petróleo y del gas, y con efectos negativos para la economía global, generando mayor incertidumbre en el contexto internacional justo en un momento de fuertes tensiones inflacionistas.