He leído un artículo en este mismo periódico que reconoce la figura de Manuel Revert, quien, como bien se dice en el escrito firmado por Vicent Soriano, en pleno bloqueo comercial contra la isla por parte de EEUU- que todavía perdura-, envió un cargamento de mantas para hospitales y para el pueblo cubano. A pesar de no existir ninguna garantía de que se cobrara por esa mercancía, el empresario de Ontinyent decidió enviarlo bajo su riesgo. Como reconocimiento a su labor, Revert tiene un busto en la Avenida del Puerto de la Habana, uno de los sitios más emblemáticos de la isla.
Desde el triunfo de la revolución cubana en 1959, liderada por Fidel Castro, que derrocó al régimen del dictador Fulgencio Batista, Cuba ha vivido aislada debido al embargo comercial impuesto por EEUU.
La dictadura de Batista fue sustituida por la dictadura de los Castro, que 67 años después del triunfo de la revolución, sigue gobernando el país con mano dura contra la oposición y sin ningún viso de apertura hacia la democracia. La disidencia cubana espera un cambio de régimen que parece no llegar nunca.
Todas las administraciones estadounidenses, sin excepción, tanto con gobiernos demócratas como republicanos, han mantenido la presión sobre Cuba mediante el embargo comercial. El momento en que más cerca se estuvo de un acercamiento fue durante el mandato de Barack Obama, cuando se intentó avanzar hacia una normalización de relaciones entre ambos países. Aun así, el bloqueo ha terminado afectando sobre todo a la población civil. A pesar de las sanciones económicas, el régimen cubano ha logrado mantenerse en el poder.
El país se encuentra sumido en una profunda crisis económica y social. Las tiendas están desabastecidas. No hay alimentos ni medicinas. Recorrer las calles de la Habana muestra un escenario marcado por la miseria y la ruina. El presidente actual, Miguel Díaz-Canel, ha continuado con las políticas de control del estado sobre la economía y la sociedad, mientras sectores enteros de la población sufren escasez de alimentos, medicinas y servicios básicos.
La situación de Cuba refleja un país atrapado entre el aislamiento internacional y un régimen que se resiste a reformas democráticas, permaneciendo absolutamente hermético y cerrado a los cambios, al igual que otros países gobernados por élites comunistas, como Nicaragua o Corea del Norte.
Ante esto, algunos sectores ven en el presidente de EEUU, Donald Trump, como la figura que podría presionar al régimen cubano- existen contactos entre ambas administraciones para una salida del actual presidente, Díaz- Canel, sin tocar a la familia de los Castro-, y promover una transición desde dentro del sistema, de manera similar a lo que se ha intentado en Venezuela, manteniendo a una figura del gobierno de Nicolás Maduro como Delcy Rodríguez, mientras se introducen cambios en la estructura política.