Mónica Oltra vuelve a la primera línea de la política y ha anunciado, entre sollozos y citando un poema de Miguel Hernández, que será la candidata de Compromís a la alcaldía de Valencia.

Poco parece importar a la formación nacionalista valenciana que quien fuera vicepresidenta de la Generalitat en el Gobierno del Botànic tenga que sentarse de nuevo en el banquillo de los acusados, después de que la Audiencia Provincial de Valencia haya reabierto la causa contra ella y trece funcionarios de su departamento de Igualdad por el presunto encubrimiento de los abusos sexuales cometidos por su exmarido contra una menor tutelada.

Oltra  podría haberse esperado a que se resolviera su situación judicial antes de anunciar su candidatura. Eso sería lo normal, sobre todo para quienes en el pasado exigían dimisiones a otros cuando eran imputados.

Cuando estaba en la oposición, luciendo camisetas con el rostro de Camps y exigiendo su dimisión, defendía una postura muy crítica con la corrupción. Entonces elevaron el nivel de exigencia, abanderando la transparencia y la regeneración democrática como pilares fundamentales de su discurso.

En 2010, la líder de Compromís, Mónica Oltra, le decía al entonces presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, que si algún día  se veía imputada, se iría casa.

Camps acabo siendo absuelto de todas las causa. En el caso de Oltra, sin embargo,  aún estápor ver cómo queda su situación procesal, después de la Audiencia Provincial haya reabierto la causa contra ella.

Este es el respeto que la formación nacionalista demuestra hacia las resoluciones judiciales. Ya se vio cuando Mónica Oltra fue imputada por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana.

Varios dirigentes de la formación nacionalista, entre ellos, el peor alcalde que ha tenido Valencia, Joan Ribó, junto a Joan Baldoví festejaban en una carpa, entre bailoteos impropios, una resolución judicial de enorme gravedad. Una imagen que muchos interpretaron como frívola y profundamente inapropiada.

Días después de la charlotada, Mónica Oltra presentaba su dimisión como vicepresidenta de la Generalitat Valenciana, evidenciando la presión política y social del momento.

Del “Hermana, yo sí te creo” en los casos de violencia machista, se ha pasado a un mutismo casi absoluto por parte de algunos colectivos feministas ante el presunto encubrimiento de los abusos sexuales cometidos por su pareja. Una contradicción que resulta difícil de justificar.

Cuando la Audiencia Provincial de Valencia decidió reabrir la causa al considerar que existían indicios suficientes para volver a encausarla, eso no significa en ningún caso que exista culpabilidad mientras no haya una sentencia firme.

Sin embargo, lejos de respetar esa premisa básica del Estado de derecho, se llegó a acusar a los jueces de practicar lawfare, cuestionando así la legitimidad de la propia actuación judicial.