Estando totalmente de acuerdo con la ley de eutanasia en los supuestos que contempla (enfermedades graves e incurables o padecimientos crónicos que causen sufrimiento insoportable), me resulta muy difícil comprender las razones jurídicas que han permitido a Noelia Castillo someterse a la eutanasia. Sin embargo, en otros casos donde sí está demostrado un padecimiento de dolor crónico por una enfermedad incurable, los casos de eutanasia se demoran, a pesar de que la ley está vigente en España desde 2021.
Atendiendo a los supuestos que contempla la ley, Noelia no padecía una enfermedad incurable sino graves problemas psicológicos como consecuencia de la violación que sufrió.
Todos recordamos el caso de Ramón Sampedro, que vivió más de 30 años tetrapléjico, postrado en la cama y sin poder moverse y que finalmente, tras muchas batallas legales, consiguió que se le ayudara a morir.
A mi padre le diagnosticaron cáncer de huesos con metástasis. Sufría unos dolores terribles. Estuvo siete años postrado en la cama, con el cuerpo llagado. Los gritos de dolor se oían por toda la casa. Mi padre falleció en 2001. En aquel momento no estaba aprobada la ley de eutanasia, pero estoy seguro de que la habría solicitado, como lo haría yo en una situación parecida.
El derecho a la eutanasia, al igual que cualquier otro derecho, como el aborto, no obliga a nadie a ejercerlo si no lo desea, sin embargo sí garantiza que quienes quieran hacerlo puedan acceder a él legalmente.
El caso de Noelia Castillo, quien sufrió una violación grupal y quedó paralítica tras un intento de suicidio, no encaja estrictamente en lo que la ley de eutanasia define como “enfermedad grave o incurable”, que es el supuesto previsto por la normativa para acceder a este derecho. Sin embargo, sí presentaba un padecimiento crónico y un sufrimiento físico y psíquico intenso como consecuencia de la agresión sexual.
¿Significa esto que cualquier mujer que ha sido víctima de una violación podría reclamar la eutanasia? La respuesta es no. La ley exige que el sufrimiento sea constante, intolerable y derivado de una enfermedad grave o un padecimiento crónico e imposibilitante, y cada caso se evalúa individualmente por médicos y comisiones de garantía.
Con el caso de Noelia, respetando absolutamente su decisión, sin embargo, ha quedado claro que el sistema ha fallado en prevenir y acompañar adecuadamente a víctimas de violencia sexual, mostrando deficiencias en el apoyo social, psicológico y sanitario que podrían haberle ofrecido alternativas antes de que recurriera a la eutanasia.