Desde que se suprimieron las casas cuartel de la Guardia Civil en poblaciones pequeñas de menos de 10.000 habitantes en la década de los noventa  cuando se cerraron más de 430 cuarteles, la inseguridad en las zonas rurales ha ido en aumento.

En la mayoría de los 8.000 pequeños municipios de España la seguridad depende exclusivamente de la Guardia Civil. El 57,6% de los acuartelamientos no cuentan ni con 10 agentes, y el 84% no llegan ni a los 20 guardias.

El papel de la Guardia Civil en este tipo de municipios siempre ha sido clave, sobre todo por su proximidad y conocimiento del terreno. El cierre de muchas casas cuartel en los años 90 redujo esa presencia permanente, y aunque se reorganizaron los servicios en cuarteles principales, en la práctica eso suele traducirse en más tiempo de respuesta y menos patrullaje preventivo en pueblos pequeños.

Hace solo unas semanas, la Font de la Figuera registró varios robos en las casetas situadas  a las afueras del pueblo. Por suerte, el aviso de un vecino permitió que los ladrones no se salieran esta vez con la suya. Un coche patrulla que se encontraba de servicio acudió al lugar de los hechos y evitó que los asaltantes se llevaran todo el material que habían ido dejando en sitios estratégicos para después cargarlos en el vehículo.

Este viernes, yo mismo he sufrido un robo en mi vivienda de Fontanars dels Alforins. Los hechos ocurrieron sobre las 21,15 horas. Yo me encontraba en casa en ese momento cuando saltó la alarma. Los ladrones accedieron al interior de la vivienda tras romper un cristal de una ventana. Una vez dentro, desbalijaron armarios y cajones. Los hechos han sido denunciados ante la Guardia Civil de la Font de la Figuera. Ni siquiera las cámaras de seguridad les intimidan. Tampoco si hay gente pernoctando en su interior. En este caso, se encontraba la casa vacía. No tienen miedo a nada porque la ley está de su parte. Los detienen y, al día siguiente, ya están de nuevo en la calle.

En muchos pueblos se han instalado cámaras de seguridad en las salidas y entradas, pero aun así los robos continúan.

Fontanars dels Alforins, al igual que Ontinyent o La Font de la Figuera, han sido tradicionalmente pueblos muy tranquilos, donde se podía dejar la puerta de la vivienda abierta de par en par sin temor a robos o incluso las llaves del coche puestas.

Hacen falta efectivos de la Guardia Civil para patrullar por las noches, que es cuando más robos se registran. Es necesario reforzar los controles nocturnos y devolver a nuestros pueblos la seguridad que nunca debieron perder.

Deberían reabrirse las casas Cuartel que se cerraron por su mal estado y ampliar el número de efectivos que salen de la Academia. Actualmente no se cubren las plazas.

Las casas cuartel de la Guardia Civil permanece cerradas al público a mediodía y por la noche. Ante cualquier emergencia, los vecinos deben llamar al 062. Hay pocas patrullas para cubrir un radio tan amplio (Fontanars dels Alforins, La Font de la Figuera, Moixent, Vallada y Canals), lo que deja a los pueblos rurales prácticamente desprotegidos en los momentos crítico