Este año los agricultores no nos podemos quejar, al menos en algo tan importante para la agricultura como es el agua. Después de varias campañas marcadas por la incertidumbre y la falta de precipitaciones, el campo vuelve a respirar gracias a un invierno y una primavera especialmente generosos en lluvias.

En los cinco primeros meses del año se ha recogido casi la misma cantidad de agua que hace dos años, cuando la sequía provocó numerosas pérdidas en cultivos y obligó a muchos agricultores a reducir gastos, replantear siembras e incluso dejar parcelas sin cultivar. Entonces, la escasez de agua castigó con dureza a buena parte del sector agrícola y ganadero, dejando una situación muy complicada en muchas comarcas.

La situación actual es bien distinta. Las lluvias han llegado de forma constante y, lo más importante, en momentos clave para el desarrollo de los cultivos. Los embalses han recuperado parte de sus reservas, los acuíferos mejoran lentamente y el terreno mantiene una humedad que hacía tiempo no se veía en muchas zonas agrícolas.

Las lluvias han devuelto algo de tranquilidad a agricultores y ganaderos. El agua, elemento imprescindible para la vida y para el campo, vuelve a convertirse este año en la mejor noticia para la agricultura.

Viñedo de cabernet sauvignon en Fontanars dels Alforins (Foto: PS)

Uno de los cultivos que mejor está aprovechando esta situación es la viña. Las precipitaciones de primavera están permitiendo un buen desarrollo vegetativo y ayudarán a que las cepas acumulen reservas de cara al verano, que según las previsiones volverá a ser muy caluroso. Los viticultores destacan que la planta presenta un buen aspecto y confían en que, si no llegan episodios extremos de calor, heladas o pedrisco, la campaña pueda ser muy positiva tanto en cantidad como en calidad.

Pero si hay un gran beneficiado por las lluvias de este año, ese es el cereal. Quienes sembraron pronto han aprovechado todas las lluvias. Los campos de trigo, avena y cebada, presentan un aspecto excelente,  aunque los precios no acompañen, y la rentabilidad siga siendo una preocupación para los agricultores. Continúa en precios de hace veinte años mientras los costes de producción se han disparado. El encarecimiento de fertilizantes, gasóleo, maquinaria y seguros agrarios mantiene la preocupación en el sector, que teme que el esfuerzo de toda la campaña no se vea recompensado en el mercado con unos precios justos.

Gabriel Enguix, agricultor de Fontanars, considera positivas estas lluvias, aunque advierte de que, si se prolongan demasiado en el tiempo, podrían acabar siendo perjudiciales para el viñedo.

“De momento hace frío y eso evita la aparición de plagas, como el mildiu. Pero con el agua que hay acumulada en los campos, si ahora subieran las temperaturas sería letal para el viñedo. En un par de semanas no se podrá entrar a los campos y hay que hacer los tratamientos sanitarios para evitar plagas como el mildiu o la negrilla”, explica.

El agricultor señala que la humedad acumulada en la tierra es muy beneficiosa para la planta en esta fase de crecimiento, ya que permitirá a la viña afrontar el verano con mayores reservas hídricas. Sin embargo, insiste en que el exceso de humedad combinado con calor puede generar un escenario perfecto para la proliferación de enfermedades fúngicas que afectarían seriamente a la producción.

Por ello, muchos viticultores permanecen pendientes de la evolución meteorológica de las próximas semanas. La posibilidad de acceder a las parcelas para realizar tratamientos preventivos será clave para mantener el buen estado sanitario de los viñedos y asegurar una campaña que, por ahora, presenta unas perspectivas muy favorables.