Victoria importante del PP, aunque insuficiente para gobernar en solitario sin el apoyo de Vox, justo lo contrario de lo que pretendía Juanma Moreno Bonilla. El PP ha perdido cinco escaños respecto a las últimas elecciones autonómicas y Vox, que parecía haber tocado techo, vuelve a crecer en Andalucía, sumando un escaño más y complicándole mucho la situación a Moreno Bonilla después del discurso que ha mantenido durante toda la campaña electoral. Sus votos serán decisivos para facilitar la investidura de Moreno Bonilla, ya que no se espera una abstención del PSOE que permita gobernar a la lista más votada.
Juanma Moreno, que ha gobernado esta pasada legislatura con mayoría absoluta, tendrá ahora que sentarse ahora a negociar con Manuel Gavira. Los de Santiago Abascal, que descartan entrar en el Gobierno de la Junta de Andalucía, sí quieren marcar la agenda política de Moreno Bonilla, especialmente en política migratoria, un asunto en el que Vox ha centrado buena parta de su campaña electoral, bajo el lema de la “prioridad nacional”.
En la izquierda, el resultado del PSOE ha sido catastrófico. Sin embargo, no parece que vaya a producirse ninguna dimisión, pese a tratarse de los peores resultados de su historia en un feudo tradicionalmente socialista, donde gobernaron con amplias mayorías durante décadas hasta el escándalo de los ERE.
El PSOE no ha conseguido la remontada que esperaba María Jesús Montero, que se postulaba como futura presidenta de la Junta de Andalucía. Las encuestas internas del PSOE auguraban unos resultados todavía peores. Los 28 escaños obtenidos son el peor resultado histórico de los socialistas en Andalucía, una comunidad donde durante años fueron la fuerza hegemónica.
En Ferraz intentan evitar una lectura en clave nacional de estas elecciones, aunque resulta evidente que el PSOE y sus socios de Gobierno, Sumar e Izquierda Unida, han sido los grandes perdedores de la jornada electoral. En cualquier otro país, estos resultados obligarían al primer ministro- en este caso, presidente del Gobierno- a convocar elecciones anticipadas. Algo que no va a suceder en España con Pedro Sánchez, que sigue agarrado al poder pese a la debilidad parlamentaria del Ejecutivo y a la falta de Presupuestos Generales del Estado.
Galicia, Extremadura, Aragón, Castilla y León y ahora Andalucía dejan un mapa autonómico teñido de azul, con la excepción de Asturias y Castilla La Mancha, donde Emiliano García-Page conserva la mayoría absoluta.
A la izquierda del PSOE, la extrema izquierda también se lleva un duro batacazo. Por Andalucía, la coalición que integraba a Podemos, Sumar e Izquierda Unida y encabezaba por Antonio Maíllo, ha firmado unos malos resultados con una campaña poco convincente y sin apenas autocrítica posterior.
La sorpresa de estas elecciones ha sido, sin duda, la subida de Adelante Andalucía, que dobla su representación y logra imponerse a Vox en dos provincias andaluzas. El partido liderado por José Ignacio García junto a Teresa Rodríguez, ex dirigente de Izquierda Uniday antigua referente de Adelante Andalucía, ha conseguido dar el sorpasso a la coalición liderada por Antonio Maillo.