Todo lo que estamos viendo con un Gobierno absolutamente rodeado de corrupción y con sus socios que continúan apoyándolo produce auténtica vergüenzaajena. Pedro Sánchez, que evita someterse a una cuestión de confianza porque la perdería, sigue aferrado al poder.
Mientras la UCO, por orden del juez Santiago Pedraz, que no es sospechoso de pertenecer al sector conservador de la magistratura, registraba la sede del PSOE en Ferraz, Sánchez se encontraba de viaje en el Vaticano. El mismo presidente que no acudió al funeral religioso por los muertos de la dana en Valencia se reunía ahora con el Papa León XIV en el Vaticano. Se ve que ha recobrado la fe por inspiración divina o de Plus Ultra. Todos son ateos confesos hasta que el avión entra en zona de turbulencias.
El PNV da prácticamente por finalizada la legislatura, pero no mueven un dedo para provocar la caída del Gobierno. ERC y su apéndice en la Comunidad Valenciana, Compromís, sitúan la línea roja para romper con el Gobierno de Sánchez en una hipotética financiación ilegal del PSOE, que en estos momentos está siendo investigada.
Mientras tanto, el hermano de Sánchez y el candidato del PSOE en Extremadura, Miguel Ángel Gallardo se sentaban hoy en el banquillo de los acusados por un presunto delito de tráfico de influencias.
Mariano Rajoy cayó tras una moción de censura presentada después de conocerse la sentencia de la Gürtel. Quien defendió aquella moción, José Luis Ábalos, se encuentra hoy en prisión por corrupción y por el presunto cobro de comisiones ilegales, junto a otro ex secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán.
Por si fuera poco, el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, referente moral y ético para buena parte del PSOE, está imputado por el rescate de la compañía área Plus Ultra, que recibió un préstamo de 53 millones de euros en plena pandemia. Según el perito judicial, la compañía no reunía los requisitos para acceder a dicho rescate y sus cuentas habrían sido maquilladas.
En el registro efectuado en su despacho se han encontrado joyas valoradas en varios cientos de miles de euros que parecen propias del ajuar de una zar rusa que del entorno de quien pretende erigirse en referente moral de la izquierda española.
A pesar de todas estas evidencias, todavía hay quien sigue defendiendo la honorabilidad de José Luis Rodríguez Zapatero. Basta con ver RTVE para comprobar la opinión de sus palmeros y el tratamiento complaciente que determinados sectores mediáticos dispensan al Gobierno.
Ningún país democrático puede vivir bajo este clima de corrupción sistémica.
El otro instrumento que prevé la Constitución es la moción de censura, que, en mi opinión, debería presentar el PP aunque no contara con el respaldo suficiente de los grupos parlamentarios para sacarla adelante. Al menos serviría para retratar a quienes continúan sosteniendo a un Gobierno cada vez más cercado por los escándalos y las investigaciones judiciales.