Los incidentes registrados en París tras la victoria del PSG, que se han saldado con cientos de detenidos y heridos, además de una persona fallecida, son el resultado de actos protagonizados por individuos que nada tienen que ver con el deporte ni con los valores del fútbol. En el momento de redactar estas líneas todavía continúan los disturbios. Son energúmenos que aprovechan cualquier acontecimiento multitudinario para incendiar las calles y sembrar el caos.
Los violentos que participaron en estos disturbios actuaron de forma organizada. Portaban toda clase de objetos de una guerrilla urbana. Incendiaron vehículos y contenedores, destrozaron escaparates y lanzaron bengalas y cócteles molotov contra la policía, convirtiendo amplias zonas de la ciudad en escenarios de auténtico caos. Una cadena de televisión captó el momento en que dos mujeres que se encontraban dentro de un vehículo estuvieron a punto de ser asaltadas mientras una multitud enfervorecida se lanzó sobre su vehículo que resultó totalmente destrozado. Por suerte, las mujeres pudieron ser rescatadas.
Las imágenes difundidas muestran una ciudad devastada y arrasada por miles de salvajes que tomaron las calles. Se trata de grupos que aprovechan acontecimientos de gran repercusión para sembrar el caos, alterar el orden público y ejercer la violencia, empañando una celebración que debería haber transcurrido de forma pacífica. Lo de menos para estos individuos era que el PSG hubiera ganado o perdido la final europea. El resultado deportivo constituía únicamente una excusa para protagonizar actos de vandalismo y enfrentarse a las fuerzas de seguridad, generando una situación de inseguridad que afectó a miles de ciudadanos ajenos por completo a los disturbios.
Resulta difícil entender que, tras episodios de violencia que ya se produjeron el año pasado, no se hayan adoptado medidas más contundentes para prevenir su repetición. Ante la gravedad de los hechos, cabe plantearse si los organismos deportivos internacionales deberían estudiar sanciones contra el club, incluida una posible exclusión temporal de las competiciones europeas.
Estos hechos, como ya he leído por algún sitio, van a ser utilizados políticamente por distintos sectores ideológicos para reforzar sus discursos xenófobos. En particular, la extrema derecha encontrará en estas imágenes un argumento para defender sus posiciones sobre seguridad, inmigración o integración social. Cuando lo realmente importante deberá ser centrarse en cómo atajar esta ola de violencia que periódicamente sacude las calles de numerosas ciudades europeas y que pone en riesgo la convivencia, la seguridad de los ciudadanos y el respeto al Estado de derecho.