Sin que sirva de precedente, suscribo cada uno de los adjetivos que Joan Baldoví dirigió a Carlos Mazón en la sesión de les Corts del pasado miércoles, después de las carcajadas del expresidente cuando el portavoz de Compromís le recordaba sus mensajes el día de la tragedia en la que murieron 230 personas. Las cámaras captaron el momento en que Mazón, sin soltar su móvil durante la sesión, respondía riéndose a las palabras de Baldoví. Un insulto para todas las víctimas.
A la falta de la más mínima empatía con las víctimas se suma una actitud de chulería insoportable.
Baldoví acusó al PP y a Vox de mantener como aforado a Carlos Mazón. Aunque el acta de diputado pertenece a la persona y no al partido, es evidente que Génova podría haber hecho mucho más de lo que ha hecho para apartar a Mazón de la primera línea política. No solo no lo ha hecho sino que además lo ha premiado.
El PP se equivoca manteniendo a Mazón como si no hubiera pasado nada. Las responsabilidades políticas se asumen presentando la dimisión, y la suya debió producirse mucho antes. Tendría que haber dimitido al día siguiente de la tragedia, pero todo formaba parte de una estrategia de defensa para conservar su condición de aforado y mantener su sueldo como ex presidente.
Mazón no ha dado ninguna explicación sobre dónde estuvo desde las cinco de la tarde hasta pasadas las ocho, cuando apareció en el Cecopi, y no precisamente en las mejores condiciones. Ha ofrecido varias versiones de los hechos, todas ellas contradictorias o falsas. Su obligación aquel día, como máximo responsable de los valencianos era suspender toda su agenda y ponerse al frente de la gestión de la emergencia.
La alerta se envió tarde. No hubo la más mínima coordinación entre las diferentes administraciones y todo resultó caótico. La consellera de Emergencias, Salomé Pradas, ni siquiera conocía la existencia del sistema Es –alert, que, de haberse utilizado en tiempo y forma podría haber salvado muchas vidas.
Mazón podría haber acudido a declarar voluntariamente al juzgado, tal y como le ha solicitado la jueza, pero se ha negado a hacerlo.
Lejos de retirarle el acta de diputado y darle de baja como militante del PP, que es lo que deberían haber hecho desde el primer momento, los populares le han subido el sueldo y sigue disfrutando de los privilegios de ex presidente de la Generalitat: despacho, secretaria, coche oficial y escolta.
Mientras tanto, las víctimas continúan manifestándose cada 29 de octubre para reclamar justicia y exigir que se depuren todas las responsabilidades por lo ocurrido aquel fatídico día, cuando muchos valencianos murieron ahogados.
Es una auténtica vergüenza que Mazón siga sentándose en les Corts, riéndose a la cara de todos los valencianos. Y lo digo con auténtica pena, porque los valencianos no se merecen políticos así.