Es la primera vez que escuchamos al presidente del Gobierno Pedro Sánchez, no descartar un adelanto electoral si no consigue articular una mayoría parlamentaria suficiente para sacar adelante los PGE. Y por ahora, no parece que los socios del Ejecutivo estén por la labor, después de que Junts presentara una enmienda apoyada por el PP en la  que pedía exigir a Sánchez la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales.

Aunque dicha propuesta no era vinculante, sí habría servido para medir el respaldo parlamentario real con el que cuenta el Gobierno. Sin embargo, la enmienda no fue admitida a trámite  por la Mesa del Congreso, donde PSOE Sumar cuentan con  mayoría.

También el PNV se ha mostrado favorable a un adelanto electoral si el Gobierno no logra aprobar  los PGE. Todo ello alimenta la sensación de debilidad parlamentaria que acompaña al Ejecutivo desde hace meses.

La fragilidad del Gobierno de Pedro Sánchez, envuelto en innumerables casos de corrupción, caso ÁbalosSantos Cerdán, Koldo, Leire Díez,  Begoña Gómez, David Sánchez,  y con el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero sentado en el banquillo de los acusados por el presunto cobro de comisiones en el rescate de la compañía aérea Plus Ultra, hacen inviable la continuidad de la legislatura.

Prolongar artificialmente la agonía del enfermo por mero interés partidista de supervivencia política, solo contribuye al desgaste de las instituciones y de la propia democracia.

El PP no se ha atrevido a presentar una moción de censura por miedo a perderla, pensando que una derrota parlamentaria podría reforzar políticamente a Sánchez en lugar de debilitarlo. Sin embargo, la situación actual de desgaste del gobierno, y sus dificultades para sacar adelante iniciativas legislativas, obligan al principal partido de la oposición a presentarla, aún a riesgo de perderla. Más allá de un deber político es un deber moral.

Es imposible en la actual situación de bloqueo legislativo, llegar a 2027. El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ponía como línea roja para romper con el Gobierno la financiación ilegal del PSOE. Un asunto que ahora mismo está en los tribunales. Decía también que la alternativa es mucho peor, en referencia a un hipotético gobierno del PP y Vox. Habría que recordarle a Rufián que ahora quiere encabezar un bloque a la izquierda del PSOE, que la alternancia política forma parte del funcionamiento normal de cualquier sistema democrático.

Con la que está cayendo, Sánchez no puede seguir aferrado al cargo. El desgaste acumulado y la dificultad para articular mayorías hacen cada vez más difícil sostener la continuidad del Ejecutivo.

Cuando un Gobierno pierde capacidad para gobernar, la democracia ofrece una salida: devolver la palabra a los ciudadanos.