Eso decía Pedro Sánchez de su valedor y mano derecha, José Luis Ábalos, condenado por el Tribunal Supremo a más de 24 años de prisión por el caso de las mascarillas.
Aún retumban en el Congreso de los Diputados los aplausos de apoyo que recibió de toda la bancada socialista el entonces ministro de Transportes y secretario de Organización, José Luis Ábalos, cuando salió publicada la información en los medios de comunicación que le relacionaban con el cobro de comisiones ilegales. Uno de los primeros medios en sacar esta información fue el periódico ABC.
Les ha bastado decir que ya no forma parte del PSOE y que ha sido expulsado del partido para no asumir ningún tipo de responsabilidad. Si creen que con Ábalos fuera del partido se acabaron los problemas para el PSOE, están muy equivocados. Esta es solo la primera sentencia firme que afecta al Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Veremos qué dicen ahora los socios de Gobierno, entre ellos Compromís, integrado en Sumar, tras conocerse la sentencia del Tribunal Supremo, ellos que han sido tan exigentes a la hora de reclamar responsabilidades.
Ábalos no era un desconocido ni una persona que pasaba por allí, aunque el presidente diga ahora que apenas le conocía. Era la persona de máxima confianza del presidente Pedro Sánchez. Quien le ayudó a ganar las elecciones y a recuperar el liderazgo del partido y con quien recorrió toda España en el famoso Peugeot junto a Koldo y Santos Cerdán.
Afortunadamente, este país cuenta con una justicia independiente que sigue haciendo su trabajo, pese a la presión que recibe por parte del poder político, que trata sistemáticamente de cuestionar la actuación de los jueces, acusándoles de practicar lo que se ha dado en llamar “lawfare”.
También los medios de comunicación están desarrollando una labor de investigación muy importante al sacar a la luz los casos de corrupción que afectan al entorno del Gobierno de Pedro Sánchez, como ya hicieron anteriormente con otros presidentes del Gobierno. Sin una prensa libre, no hay democracia que aguante. También muchos medios han tenido que enfrentarse a las críticas procedentes del poder político, que los ha acusado de pseudomedios o de difundir bulos y mentiras. El paso del tiempo y el trabajo riguroso de muchos periodistas han demostrado que las informaciones eran ciertas y que a pesar de las presiones se impone la verdad.
Con Ábalos y Koldo condenados, al Gobierno no le queda ningún margen de maniobra, salvo disolver las Cortes y convocar elecciones. Esto es lo que haría cualquier presidente del Gobierno con un mínimo sentido de responsabilidad de Estado. No lo veremos en Sánchez, que sigue empecinado en agotar la legislatura, aunque ello suponga poner en peligro la credibilidad institucional y aumentar aún más la desconfianza de los ciudadanos hacia la política.