La izquierda critica los pactos del PP con Vox a nivel nacional, pero, al mismo tiempo, parece incapaz de facilitar un gobierno del PP en Andalucía, donde previsiblemente podría llegarse a una nueva convocatoria electoral si no se alcanza un acuerdo de investidura entre los populares y el partido de Abascal.

No entiendo muy bien la postura de Vox que, lejos de facilitar un gobierno del PP, apuesta por el bloqueo.

Juanma Moreno Bonilla  ha querido reunirse con todos los grupos políticos: PSOE, Adelante Andalucía, Por Andalucía y Vox, siendo este último el único partido que se ha sentado a dialogar.

Si la izquierda no quiere un gobierno del PP con Vox, lo tiene muy fácil: abstenerse en la investidura y permitir gobernar al PP, que rozó la mayoría absoluta. El cordón sanitario del que tanto hablan no lo aplican cuando tiene la oportunidad de hacerlo.

La situación recuerda al perro del hortelano que ni come ni deja comer.

Andalucía necesita estabilidad. Lo anunciaba el propio presidente de la Junta de Andalucía que, cómo muy pronto las elecciones serían en diciembre. Eso supondría casi seis meses de vacío de poder y de incertidumbre política. Una nueva convocatoria electoral, además de representar un fracaso político, no garantiza en absoluto un escenario diferente. La aritmética parlamentaria sería muy similar a la actual. La izquierda no sumaría sino que se hundiría aún más, salvo Adelante Andalucía, que fue la gran sorpresa en las anteriores elecciones al capitalizar parte del voto socialista. En el bloque de la derecha, la ecuación sería muy similar a la actual, con PP y Vox condenados a entenderse porque, en este país aislar a los extremismos parece una tarea muy difícil.

El escenario es complejo. Por un lado, está Vox, que con 15 escaños quiere imponer su agenda política de “prioridad nacional” a un partido, el PP, que obtuvo 53 escaños y el 41,60% de los votos, frente al 13,8% de los de Abascal.

Y, por otro, el PSOE, con los peores resultados de su historia, junto con una izquierda fragmentada representada por Adelante Andalucía y Por Andalucía, bloqueando cualquier iniciativa parlamentaria.

La polarización que existe actualmente en la vida política hace prácticamente imposible que la izquierda y la derecha logren entenderse. Soy de los nostálgicos que, como el profesor Javier Paniagua, colaborador en estas páginas de opinión, siguen defendiendo un pacto entre PP-PSOE para dejar fuera a los populismos, tanto de derechas como de izquierdas.

El PP, que se quedó a dos escaños de la mayoría absoluta y duplico en número de votos al PSOE, segunda fuerza política, debería poder gobernar sin convertir la legislatura en un permanente campo de batalla partidista.