Han pasado más de cuatro de años de guerra desde el inicio de la invasión de Ucrania y, hasta ahora, los avances hacia la paz han sido muy limitados, por no decir prácticamente nulos.
El presidente ucraniano, Zelenski, ha manifestado su disposición a alcanzar un acuerdo de paz con Vladimir Putin, con Donald Trump como posible mediador en las negociaciones. Los últimos avances en el terreno militar sitúan a Zelenski en una posición de mayor fortaleza a la hora de negociar con el Kremlin. Aunque parece poco probable que Putin esté dispuesto a renunciar a los territorios ocupados durante la guerra.
Lo importante es que ambas partes se sienten a dialogar para poner fin a un conflicto que ya se ha cobrado miles de vidas.
Las consecuencias económicas que ha tenido esta guerra algún día se estudiará en los manuales de economía. La guerra de Ucrania ha golpeado la economía europea principalmente a través de un choque energético y una inflación histórica. El corte del gas ruso disparó los costes, obligando a Europa a reestructurar sus cadenas de suministro y destinar más de 108.000 millones de euros en ayudas.
Los países europeos han asumido enormes desembolsos económicos. A nivel comunitario se han movilizado más de 108.800 millones de euros en ayuda financiera, económica y humanitaria, además del coste de absorber y acoger a millones de refugiados ucranianos.
En el caso de España, aunque su exposición es menor que la de otros países, la guerra ha tenido un impacto directo sobre la economía, fundamentalmente por el encarecimiento de la energía y las materias primas. El repunte de la inflación obligó al Banco Central Europeo a subir los tipos de interés, lo que se traduce en un aumento de la cuota de las hipotecas a tipo variable. Desde el punto de vista del sector primario, el conflicto ha disparado los costes de producción y distribución. Para España, un importador neto de cereales, esto ha significado una fuerte subida en los precios de los alimentos y de los piensos para el sector ganadero, ya que Ucrania era uno de sus principales proveedores de maíz. En el caso de la urea, un fertilizante muy utilizado en el cereal, el precio ha aumentado más de un 210%, alcanzado máximos históricos de más de 900 euros por tonelada.
Desde el comienzo de la invasión, Ucrania ha contado con la ayuda de Europa, y principalmente, de EEUU. La ayuda militar y económica recibida ha sido fundamental para que el país pudiera resistir y hacer frente a los ataques de Rusia. Ucrania ha recibido más de 270.000 millones de euros. Sin embargo, más allá del apoyo militar, el objetivo principal debería ser encontrar una solución que permita alcanzar una paz duradera y evitar que continúen aumentando el sufrimiento y las pérdidas humanas.
Europa ha considerado esta agresión militar contra un país soberano como una amenaza para todo el continente europeo, debido al temor de que las ambiciones territoriales de Putin pudieran extenderse más allá del territorio ucraniano. De hecho, sus drones han invadido territorio de la OTAN como Polonia. Por otro lado, Rusia ha aumentado su presencia militar cerca de la frontera con Finlandia, lo que hizo saltar todas las alarmas, ya que Finlandia es miembro de la Alianza Atlántica.
Ante esta amenaza, Europa ha respondido aumentando su gasto en defensa y reforzando el flanco oriental mediante una mayor presencia militar.
La expansión de la OTAN hacia el este y la incorporación antiguas de repúblicas soviéticas, como Lituania, Letonia o Estonia, han sido consideradas por Rusia como un motivo de tensión y una amenaza para sus intereses estratégicos en la región.