Con las altas temperaturas aumenta el riesgo de incendios.  Mientras escribo estas líneas continúa activo el incendio de Soneja, donde más de 500 vecinos de Azuébar han sido desalojados y en el que participan 200 efectivos y 15 medios aéreos.

El periodista de Levante EMV, J.M Bort escribía en sus páginas que, a primera vista, el monte valenciano ofrece este verano una imagen esperanzadora. Sin embargo, las apariencias engañan: un monte verde no significa necesariamente un monte más seguro.

El PSPV ha denunciado que un 30% de las unidades de bomberos forestales están inoperativas y que el otro 70% se encuentra incompleto por falta de personal.

El invierno y la primavera han sido especialmente lluviosos, lo que ha permitido que haya más vegetación, más hierba y más matorral, y por tanto, una mayor acumulación de combustible vegetal, incrementando el riesgo de incendios.

Vivo en Fontanars dels Alforins, relativamente cerca de la sierra. Nunca se han limpiado los cortafuegos. Nunca se ha limpiado el monte. Hace años había ganado que actuaba de cortafuegos natural. Donde antes había cabras pasturando, ahora hay pinos y matorrales.

Existen patrullas de brigadistas y hace años se instaló en el pueblo un Parque de Emergencias y Bomberos que se mantiene operativo durante el invierno, prestando servicio tanto a este municipio como a poblaciones cercanas como Ontinyent y la Font de la Figuera. Sin embargo, las dotaciones son escasas y los medios bastante limitados. Si se produjera una situación de emergencia, la capacidad de respuesta podría resultar insuficiente.

Todos los años, cuando llegan estas fechas, rezo para que el verano pase lo antes posible. La sierra es un valor patrimonial para esta zona tan importante o incluso más que los viñedos.

El monte se levanta majestuoso. Solo verlo transmite tranquilidad. Hace unos años se produjo un incendio muy ceca, en el término de Beneixama, que por suerte pudo ser controlado, aunque no sin antes arrasar un centenar de hectáreas de pinar. Se dijo que fue intencionado, pero nunca se detuvo a los responsables.

En Ontinyent todavía permanece en la memoria colectiva el pavoroso incendio de 1994, del que  acaban de cumplirse 32 años, el pasado 4 de julio, y  que arrasó más de seis mil hectáreas y donde perdieron la vida cinco personas al estrellarse una avioneta entre Banyeres y Bocairent que participa en las labores de extinción del incendio.

La gran mayoría de los incendios se debe a la acción del hombre. Solo un pequeño porcentaje tiene causas naturales, como la caída de un rayo.

El Gobierno de Pedro Sánchez rechazó en 2021 endurecer las penas para los pirómanos al no considerarlo una “necesidad democrática”.

Para no serlo, España cerró 2025 con un total de 354.793 hectáreas calcinadas, consolidándose como el peor año de incendios forestales de las últimas tres décadas, según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

A fecha de 22 de agosto de 2025, solo 20 personas cumplen condena en prisión en España por provocar incendios forestales y de ellas, seis se encuentran en situación de prisión provisional, según fuentes de Instituciones Penitenciarias.

Aunque el Código Penal contempla penas de hasta 20 años de cárcel cuando se pone en peligro la vida o la integridad  de las personas, si no existe ese riesgo la pena puede reducirse hasta los cincos años. Y si el incendio afecta a una superficie de especial importancia o  a un espacio natural, el castigo puede ascender hasta los seis años de prisión.

Nota aclaratoria del autor:

Como rectificar es de sabios, quiero poner en valor las actuaciones que desde el Ayuntamiento de Fontanars se han llevado a cabo en los últimos años en la sierra para la prevención del riesgo de incendios, como ha sido la limpieza y acondicionamiento de los cortafuegos, ampliando tanto su longitud como su anchura, así como actuaciones importantes realizadas en Rixec, el Pinós y la Darrera, en la loma de Ca Ferri y en el barranco de Pérez.

Asimismo, se ha eliminado una línea eléctrica que discurría desde el depósito de Senda Morisca hasta el barranco de Pérez para evitar posibles accidentes eléctricos que pudieran  provocar un incendio, como ocurrió en 2021 en el camino de Gamellons donde se vio involucrado un coche.

También cabe señalar que en  la casa forestal  del Moro, propiedad de la Conselleria, se han invertido 90.000 euros para su acondicionamiento.

Por otro lado, y según fuentes municipales, la convocatoria de ayudas de la Conselleria para la contratación de brigadas forestales durante seis meses todavía no ha sido publicada.