Las noches suelen ser bastante tranquilas y silenciosas, pero esta pasada madrugada los perros de Gabriel no han parado de ladrar. Suelen hacerlo cuando bajan los guarros. Tiene en el almacén cuatro o cinco bretones, unos perros muy avisadores.Los jabalíes hociquean todo cuanto encuentran a su alrededor en busca de alimento, y eso alerta a los perros, que como buenos guardianes, avisan de la presencia de intrusos en la casa.
Gabriel tiene bajo una higuera, una pequeña palancana con agua para que los pájaros beban durante este caluroso verano. Seguro que los guarros también aprovechan para darse un buen baño. Les gusta revolcarse para desparasitarse.
Esta madrugada, Paquito, el encargado de la finca de Mauro, se ha puesto a las cinco de la madrugada a labrar las viñas. Los agricultores aprovechan las primeras horas del día para realizar los trabajos agrícolas. Las temperaturas más frescas hacen que labores como el laboreo o los tratamientos fitosanitarios sean mucho más eficaces que cuando se realizan en pleno calor. Los productos son mucho más eficaces.
Con el envero comenzado, que marca el inicio de la maduración y las uvas cambian de color, el calor ya está afectando a la viña. Si no llueve pronto, será muy difícil que la uva engorde. Las bayas son pequeñas y todo apunta a que la campaña vendrá adelantada. Es muy posible que a primeros de agosto comiencen a vendimiarse las variedades blancas. La primavera fue generosa en lluvias y hacía presagiar una buena cosecha, tanto en cantidad como en calidad. Sin embargo, las sucesivas olas de calor que estamos sufriendo durante el mes de julio amenazan con echar por tierra esas buenas expectativas.
Este mes de julio pasará a la historia como uno de los más calurosos que se recuerdan, con temperaturas extremas que han superado los 45 grados. Estas altas temperaturas resultan letales para muchos cultivos, especialmente para los almendros, que no están pudiendo aguantar tal exceso de calor ni semejante estrés térmico.
La alerta roja meteorológicaestá causando graves estragos en el campo. La agricultura y la ganadería son dos de los sectores económicos más preocupados por esta ola de calor. No solo porque aumenta el coste de las explotaciones agrarias, sino también porque favorece la proliferación de plagas como el cotonet o la araña roja.
Los costes se disparan por el incremento de los tratamientos, mientras los precios, como sucede con la uva, continúan a la baja, sin que el agricultor sepa el precio al que venderá su cosecha.